El expresidente fue elegido por unanimidad para dirigir la colectividad opositora y llamó a profundizar las movilizaciones. Iván Cepeda también advirtió que la oposición podría avanzar hacia un cese general de actividades si persiste el choque con el Gobierno.
El pulso político entre el Pacto Histórico y el Gobierno de Abelardo de la Espriella entra en una nueva fase. Gustavo Petro fue elegido por unanimidad como presidente del movimiento político y, en su primera declaración tras la designación, llamó a profundizar la protesta social y avanzar hacia un eventual paro nacional, en medio de la confrontación por las políticas del Ejecutivo y el manejo de las manifestaciones ciudadanas.
La elección se produjo en la reunión de la Coordinación Nacional Provisional de la colectividad, después de las movilizaciones del 14 de octubre en distintas ciudades del país. La decisión busca fortalecer la unidad interna, consolidar la dirección política del movimiento y proyectar su estrategia como fuerza de oposición. La información fue confirmada por Caracol Radio e Infobae.
El mensaje de Petro marca una nueva etapa para el Pacto Histórico, que pretende combinar la movilización en las calles con el fortalecimiento electoral y la construcción de una agenda política propia. En el comunicado de la organización, el exmandatario planteó la necesidad de profundizar la protesta social, avanzar hacia un paro nacional y fortalecer el poder constituyente del pueblo.
- Iván Cepeda también advierte sobre un paro nacional
La posibilidad de un cese general de actividades también fue planteada por el senador Iván Cepeda, quien respaldó la continuidad de las movilizaciones y cuestionó la respuesta del Gobierno frente a las protestas.
Cepeda sostuvo que las manifestaciones del 14 de octubre representaron una demostración de fuerza de la oposición y afirmó que participaron ciudadanos y organizaciones sociales en numerosas ciudades y municipios. El congresista advirtió que, si el Ejecutivo mantiene su postura frente a las demandas sociales, los sectores opositores podrían ampliar las protestas hasta llegar a un paro nacional.
La advertencia abre un escenario de mayor tensión política, aunque no equivale a una convocatoria formal con fecha definida. La materialización de un paro dependerá de las decisiones de las organizaciones políticas, sindicales y sociales que impulsen la movilización.
- El decreto sobre las protestas aumenta la tensión
La disputa se desarrolla después de que el Gobierno expidiera el Decreto 1525 del 13 de octubre de 2026, con nuevas reglas para la actuación de la Fuerza Pública durante las manifestaciones. La norma establece criterios de intervención frente a hechos violentos y bloqueos, además de modificar procedimientos relacionados con el diálogo y la mediación.
De la Espriella ha defendido la medida con el argumento de proteger tanto el derecho a la protesta pacífica como las libertades de quienes no participan en las movilizaciones. Tras las manifestaciones del 14 de octubre, la Presidencia informó que el mandatario calificó como pacífico el 98 % de las marchas y reportó seis capturas por presuntos actos de vandalismo.
Sin embargo, el decreto ya enfrenta cuestionamientos judiciales. Una demanda presentada desde Santander busca suspender provisionalmente algunos de sus apartes, lo que añade un componente jurídico a la controversia política.
- El Pacto Histórico prepara su estrategia de oposición
Junto con la elección de Petro, la colectividad anunció que impulsará un Pacto por la Vida, iniciativa orientada a defender la democracia, la paz, las libertades y los derechos sociales. El movimiento señaló que su agenda combinará movilización social, fortalecimiento electoral y construcción programática, con énfasis en asuntos como empleo, educación y vivienda.
La nueva dirección también tendrá el reto de organizar al movimiento de cara a las elecciones regionales de 2027 y mantener cohesionados a sus distintos sectores.
Por ahora, el anuncio de Petro y las declaraciones de Cepeda elevan el tono del enfrentamiento entre el oficialismo y la oposición. La principal incógnita es si las movilizaciones desembocarán en una convocatoria nacional de paro o si la disputa continuará mediante protestas, acciones políticas y controversias jurídicas.
Lo que está en juego es la capacidad de la oposición para convertir las manifestaciones en una estrategia sostenida de presión política y la respuesta del Gobierno ante nuevas jornadas de protesta.


