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Por: Uriel De arco Paternina | Empresario y Docente

Cartagena administra hoy un presupuesto mucho mayor que hace siete años, pero también enfrenta una nueva realidad de endeudamiento que marcará las finanzas de la ciudad durante los próximos años. Un análisis comparativo de presupuesto, actividad económica y deuda pública muestra el tamaño del cambio que ha experimentado la capital de Bolívar entre 2019 y las proyecciones para 2027.
El presupuesto inicial del Distrito pasó de $1,815 billones en 2019 a $4,554 billones en 2026, de acuerdo con la serie utilizada en el análisis. Esto representa un crecimiento aproximado del 151% en siete años. En el mismo periodo, el PIB nominal de Bolívar utilizado como referencia pasó de $38,285 billones a una proyección cercana a $72,7 billones.
La comparación permite observar un dato relevante: el presupuesto de Cartagena de Indias pasó de representar aproximadamente 4,74% del PIB de Bolívar en 2019 a cerca de 6,26% en 2026, bajo las cifras y proyecciones empleadas en el estudio.
Sin embargo, existe una precisión importante. El DANE no presenta ese 6,26% como una medida del tamaño económico de Cartagena. El organismo publica el PIB departamental y, para los municipios, calcula el valor agregado municipal. Por esa razón, el análisis utiliza una aproximación según la cual Cartagena representaría alrededor del 65% de la economía de Bolívar. Ese porcentaje sirve como referencia analítica, pero no debe confundirse con un PIB municipal oficial.
Con esa metodología, el presupuesto distrital habría pasado de equivaler a aproximadamente 7,3% de la economía cartagenera estimada en 2019 a 9,6% en 2026. Pero el cambio más significativo aparece al observar la deuda pública.
En 2024, el saldo de la deuda distrital utilizado en el análisis era de aproximadamente $62.327 millones, un nivel muy bajo frente al tamaño estimado de la economía local. Para 2027, el escenario proyectado ubica el saldo alrededor de $1,524 billones.
La diferencia está relacionada con el nuevo ciclo de endeudamiento autorizado durante la actual administración. En agosto de 2024, el Concejo Distrital autorizó un crédito público de hasta $1,5 billones, destinado a financiar proyectos incluidos en el Plan de Desarrollo 2024-2027. Entre los sectores contemplados se encuentran educación, agua potable y saneamiento básico, infraestructura deportiva, salud, atención de emergencias y bienestar animal.
El Distrito ha defendido la operación como una herramienta para financiar obras estratégicas. En abril de 2026, además, el Juzgado Octavo Administrativo de Cartagena negó una solicitud de suspensión provisional relacionada con los acuerdos que habilitaron el crédito, por lo que la administración pudo continuar con las gestiones correspondientes.
La propia Secretaría de Hacienda reportó que desde 2024 Fitch Ratings incorporó el impacto del cupo de endeudamiento de $1,5 billones en su escenario de evaluación financiera del Distrito. En su revisión de 2025, la calificadora ratificó las calificaciones de Cartagena; posteriormente, el Distrito informó en 2026 que Fitch mantuvo la calificación internacional en AA y consideró el cupo de endeudamiento y los desembolsos proyectados dentro de su análisis de capacidad financiera.
Esto permite poner el debate en términos más precisos. El crecimiento de la deuda, por sí solo, no determina si las finanzas de Cartagena son sostenibles. La pregunta central es cuánto tendrá que pagar anualmente el Distrito por capital e intereses y qué proporción de sus ingresos quedará comprometida con esas obligaciones.
Ese punto es especialmente importante porque el servicio de la deuda puede afectar la capacidad futura de financiar nuevas obras, programas sociales y funcionamiento. En otras palabras, no basta con conocer el tamaño del crédito: también es necesario observar el calendario de amortizaciones, los intereses, los ingresos corrientes de libre destinación y la capacidad real de recaudo.
El análisis proyecta que el saldo de deuda alcanzaría aproximadamente $1,599 billones en 2026 y $1,524 billones en 2027, para posteriormente comenzar a disminuir en los años siguientes bajo el escenario planteado. Para 2028 se estima un saldo de $1,383 billones; para 2029, $1,243 billones; y para 2034, alrededor de $585.000 millones.
El contraste con 2024 resulta particularmente significativo: el saldo proyectado para 2027 sería aproximadamente 24 veces el registrado en 2024. No obstante, ese porcentaje debe interpretarse con cuidado porque parte de una base excepcionalmente baja.
La dimensión de la deuda también debe ponerse en relación con la economía. Bajo la aproximación utilizada en el estudio, el saldo pasaría de representar alrededor de 0,16% del PIB estimado de Cartagena en 2024 a cerca de 3% en 2027.
Ese indicador permite entender mejor el fenómeno que una cifra aislada de crecimiento porcentual. Cartagena no solamente tendría más deuda en pesos; también aumentaría de manera importante el peso de esa deuda frente al tamaño estimado de su economía.
La discusión fiscal, por tanto, entra en una nueva etapa. El Distrito debe demostrar no solamente cuánto puede endeudarse, sino qué resultados concretos producirán los recursos prestados, cuánto costará financiarlos y cómo se atenderán las obligaciones en los próximos gobiernos.
El propio Plan de Desarrollo contempla inversiones financiadas mediante la operación de crédito en áreas como infraestructura educativa, agua potable, saneamiento, salud, deporte, movilidad y otros proyectos estratégicos.
Incluso en 2025, la Alcaldía informó que mejores condiciones financieras negociadas con entidades bancarias redujeron el costo presupuestado del servicio de la deuda para esa vigencia y permitieron liberar recursos para inversión.
Por eso, el verdadero seguimiento ciudadano no debería quedarse únicamente en la cifra de $1,5 billones. La pregunta que seguirá sobre la mesa será cuánto de ese dinero se convierte efectivamente en obras terminadas, servicios mejorados y activos para la ciudad, y cuánto deberá pagar Cartagena durante los años siguientes para financiar esas inversiones.
Los números muestran un cambio evidente de escala: más presupuesto, mayor capacidad de inversión y también un nivel de endeudamiento considerablemente superior al que tenía el Distrito en 2024. La discusión fiscal de Cartagena, de aquí en adelante, tendrá que mirar simultáneamente los ingresos, la inversión, el servicio de la deuda y los resultados que reciban los ciudadanos.
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Una deuda pública no se mide únicamente por cuánto se pide prestado. También se mide por qué se hace con el dinero, cuánto cuesta devolverlo y qué capacidad tendrá la ciudad para pagarlo sin sacrificar sus prioridades futuras.

