La suerte del departamento de Sucre no cambia. La Mojana sigue igual, mientras la gobernadora, la «ilegítima» Lucy García Montes, se pavonea con un poco de trapos blancos, diciendo mentiras, según los mismos lugareños, quienes afirman que hasta su hospital de San Marcos fue entregado a manos de su jefe Héctor Olimpo Espinosa, exgobernador de Sucre, apodado «Iscariote».
La Universidad de Sucre, con el auspicio de la misma protagonista García Montes, quedó en manos del menos indicado: Jhonny Avendaño, un individuo que seguramente hará «cachichí» en el alma mater. Es más lo que debe explicar a lo largo de su arbitrario trasegar político que las ejecutorias transparentes que tenga para mostrar.
Dentro de esa «orgia» de beneplácito y vagabundería sodomarrica, nos presentan los daños estructurales que ya empieza a exhibir la obra de más de 180 mil millones de pesos: la vía Las Tablitas–San Marcos. En el parque Santander de Sincelejo dicen que esa vía aseguraría la «pensión» vitalicia del exgobernador de Sucre, apodado por la gente del mismo parque como «el ratero honrado»: Edgar Martínez Romero, acompañado de su socio «Héctor Iscariote». ¿Se enriquecen ellos y el departamento se pudre? ¿Es ese el juego? Parece que sí.
¿Qué solución tiene la «ilegítima» para el hospital de San Marcos, que afronta una crisis sin precedentes y que, al parecer, incluso cuesta vidas? Abracadabra: ninguna solución.
A todo esto, muchos miembros de la pasada duma sucreña fueron cómplices del despojo a San Marcos, Corozal y Betulia de su autonomía en salud. El diputado Luis Alfonso Álvarez firmó «el despojo» de la salud de esos territorios y, con la misma cara lavada, se presentó a buscar votos para la Asamblea, entre otros, en San Marcos. El «Tebillegar» le hizo «el milagro». ¿En qué quedó la denuncia que le interpuso su excompañera sentimental? En Sucre no pasa nada. Aspiro a que ante Dios, sí.
- Siguen los desastres sucreños.
La Contraloría de la República encontró catastróficos hallazgos en la olímpica administración de Olimpo (Héctor Olimpo Espinosa) y su fracasado programa «Sucre Escucha», que nunca oyó, con hallazgos por valor de 25 mil millones de pesos y sus chatarrizadas unidades móviles. Sin dejar de lado la vía «El Portón–La Y» en La Mojana, donde —según la Contraloría— se han gastado 30 mil millones de pesos en cinco kilómetros. Si es que existen.
En Sucre no pasa nada… salvo el agite de la campaña política, que los menea a buscar voticos con los mismos, ahora que vienen las de Congreso. Allí se presentarán personajes como el «Peyi Paternina», conocedor de papayas o papayos, que parte a diestra y siniestra una vez puesta. Por cierto, aún no ha respondido a los cuestionamientos que oportunamente le hizo la exdiputada sucreña Katiana Aguirre. Esos son los aspirantes de pena ajena que se presentarán por Sucre.
¿Qué bueno le puede esperar a Sucre con tan catastróficos individuos departamentales? Hasta «El Buey» pretende «preñar» al departamento en las de Congreso, pero sin gónadas es imposible. Más bien que los «autologros económicos» de su catastrofista administración, Andrés Gómez Martínez los siga gastando en pasear el mundo, y no en aspirar al Congreso, a sabiendas de que en Sucre no pasa nada. No perdamos la esperanza de que con Dios sí pase algo, porque le han hecho mucho daño a esta noble tierra.



