La calle 70B del barrio San Rafael en Manizales, sector de Celema, se convirtió en un cuello de botella. Vecinos denuncian parqueo permanente de vehículos sobre ambos lados de la vía y una obra de pavimentación que redujo todavía más el espacio disponible para circular.
Manizales. La movilidad en el sector de San Rafael, a la altura de la empresa de leches Celema, enfrenta una situación que preocupa a residentes y conductores: una vía que debería garantizar el tránsito vehicular terminó convertida, según denuncias de la comunidad, en un parqueadero lineal, mientras una obra de pavimentación reduce aún más el espacio disponible.
El punto más crítico está ubicado entre la Fundación Batuta y Celema donde los vehículos permanecen estacionados a ambos lados de la calzada. En las imágenes suministradas por la comunidad se observan más de 15 automotores ocupando la vía, dejando un espacio reducido para que los vehículos puedan cruzarse.
El problema se vuelve todavía más complejo por una obra de pavimentación que se adelanta en el sector. La intervención disminuye el espacio de circulación y obliga a los conductores a realizar maniobras para poder continuar su recorrido.
De acuerdo con habitantes del sector, el problema no se limita a un punto específico. Las denuncias señalan que la situación se extiende por la calle 70A en dirección hacia los edificios Santa Cruz de la Sierra donde el estacionamiento sobre la vía es recurrente.
“Los del tránsito en algunas oportunidades han venido a hacer operativos, pero el problema persiste porque los operativos no son continuos”, aseguró un residente, al reclamar controles con mayor permanencia.
Las imágenes muestran además vehículos estacionados sobre el andén y sobre la calzada, una situación que reduce el espacio destinado tanto a los automotores como a los peatones. En uno de los puntos también se observa un vehículo ubicado sobre la zona de cruce peatonal, mientras otro permanece detenido junto al borde de la vía.
Los vehículos estacionados a ambos lados, reduce considerablemente el margen de maniobra para quienes circulan por la zona. Para los residentes, el escenario plantea una pregunta que debería ser atendida por las autoridades de movilidad: ¿qué ocurriría ante una emergencia que requiera el paso rápido de una ambulancia, un vehículo de bomberos o cualquier otro automotor de atención prioritaria?
El problema también alcanza a los peatones. Cuando los vehículos ocupan los espacios destinados para caminar o estacionan cerca de los pasos peatonales, se reduce la visibilidad y aumenta la exposición de quienes necesitan cruzar la calle.
Los residentes solicitan a la Secretaría de Movilidad de Manizales que no limite la intervención a operativos ocasionales y que establezca controles periódicos mientras persista la situación. La petición incluye revisar el estacionamiento sobre la calzada y los andenes, garantizar condiciones adecuadas para los peatones y establecer medidas de manejo de tráfico que permitan mantener la circulación durante la ejecución de la obra.
La pregunta de fondo es sencilla: si una vía ya presenta dificultades por el estacionamiento permanente, ¿por qué no existe un esquema de control que evite que la situación termine paralizando el sector cuando además se ejecuta una obra?

El barrio San Rafael no solo necesita que termine la pavimentación. También requiere que, mientras duren los trabajos, exista una gestión efectiva del tránsito, porque una obra destinada a mejorar la infraestructura no debería traducirse en una vía prácticamente bloqueada.
La comunidad espera respuestas y, sobre todo, acciones sostenidas, no únicamente operativos ocasionales que permitan normalizar temporalmente la situación para que el problema vuelva a aparecer después.



