El emblemático Puente Román de Cartagena de Indias, ha sido recientemente intervenido con una renovación de su alumbrado público que resalta su valor patrimonial y arquitectónico.
Construido originalmente en 1906 en madera, bajo la dirección del ingeniero Elíseo Navarro, el puente fue concebido como una solución funcional para conectar los barrios de Manga y Getsemaní, dos sectores vitales para el desarrollo urbano y comercial de la ciudad a inicios del siglo XX. Fue en 1928 cuando el arquitecto francés Gastón Lelarge, una de las figuras más influyentes de la arquitectura republicana en Colombia, rediseñó el puente, dotándolo de un estilo sobrio, simétrico y duradero, que aún se conserva.
Más de 90 años después, esta estructura vuelve a destacar en el paisaje nocturno gracias a una intervención que le devuelve su carácter patrimonial. El proyecto incluyó la instalación de 18 postes ornamentales y 34 farolas LED de luz cálida, una elección técnica que busca emular la atmósfera urbana de la Cartagena de mediados del siglo pasado, integrando la tecnología a la memoria colectiva.

La obra, realizada en un plazo de 15 días hábiles, tuvo una inversión aproximada de 500 millones de pesos y generó 15 empleos directos. Fue ejecutada por la empresa EPM, bajo lineamientos de conservación y mejora del espacio público.
El Puente Román no solo es una vía de tránsito: es un símbolo. Ha sido testigo de la expansión urbana, del desarrollo del comercio portuario y de las transformaciones sociales de Cartagena. Con esta intervención, vuelve a ocupar un lugar central en la vida cotidiana de la ciudad, invitando a ciudadanos y visitantes a redescubrir su historia.



