En la mañana del 22 de agosto de 2025, el viento que soplaba sobre los patios del Batallón de Infantería de Marina No. 14 no era el mismo de todos los días. Era un viento distinto. Un viento cargado de memorias, de respeto, de duelo profundo y de orgullo. Porque cuando un pueblo honra a sus héroes, hasta el silencio se pone de pie.
Treinta años después del vil asesinato de tres valientes infantes de marina a manos de la violencia narcoterrorista en los Montes de Maria, la Patria volvió a mirarlos a los ojos. Y lo hizo en un acto solemne, digno, profundamente humano, encabezado por el Teniente Coronel de Infantería de Marina Yerly Alexander Carreño Landazábal, comandante del batallón y custodio del legado de estos hombres que ofrendaron su vida por Colombia.
El Coronel Alfredo Persand Barnes, el Teniente Tony Enrique Pastrana Contreras y el Cabo Segundo Sixto Mármol Cueto murieron el 28 de agosto de 1995 en inmediaciones de El Salado. Pero su historia, su ejemplo y su sacrificio siguen vivos. Porque los héroes de verdad no mueren; se siembran en la tierra que defendieron y florecen en la memoria de quienes saben que la libertad tiene precio.
- Un día para el recuerdo y la gratitud
El homenaje comenzó con una eucaristía en acción de gracias, una ceremonia cargada de recogimiento, donde se elevaron oraciones por el descanso eterno de los caídos y por la paz en los corazones de sus familias. Fue un momento íntimo, de comunión entre pasado y presente, entre los que partieron y los que aún portan el uniforme con orgullo y convicción.
Entre los asistentes se encontraban oficiales en la reserva, antiguos comandantes del batallón, hermanos de armas que regresaron a su casa militar como lo que siempre serán: infantes de marina. Junto a ellos, familiares de los héroes, quienes con la frente en alto recibieron el testimonio vivo de que su dolor nunca ha sido indiferente para la institución que los vio partir.
Uno de los momentos más conmovedores fue la develación del monumento en honor a los tres mártires. Una estructura sobria y simbólica que, más allá del mármol o el bronce, guarda la promesa de que jamás se permitirá que el olvido los alcance. Allí, frente al monumento, los presentes hicieron un recorrido por el Hall Histórico y de los Héroes del BAFIM 14, un santuario silencioso donde habita el alma de los caídos.

La emoción fue palpable cuando el comandante Carreño, en un acto de profundo respeto, entregó recordatorios conmemorativos a los familiares. Entre ellos estuvieron la doctora Ivonne Archbold Pajaro, la señora Ivonne Persand Archbold y el joven McNeill Persand Coll: viuda, hija y sobrino del Coronel Persand Barnes. Faltaron los hermanos del Teniente Pastrana y del Cabo Mármol Cueto, pero su memoria no fue menos honrada. Se anunció que sus reconocimientos serán entregados en ceremonia privada. Porque en la Armada Nacional, ningún héroe es dejado atrás.
Cada palabra, cada gesto, cada lágrima contenida hablaban del respeto que la institución siente por quienes no dudaron en darlo todo. No por gloria ni por medallas. Sino por Colombia.
Este no fue un acto más. Fue una lección de historia viva para las nuevas generaciones de infantes de marina. Un recordatorio de que el heroísmo no se mide en discursos ni en desfiles, sino en decisiones reales, en trincheras solitarias, en selvas oscuras, en la defensa silenciosa de los valores más altos de una nación.
Y también fue una advertencia para quienes olvidan: la memoria es resistencia. Es la forma más noble de justicia. Es la victoria del honor sobre el tiempo.

- Gloria eterna a los héroes del BIM 14
Hoy, mientras el calendario marca tres décadas desde aquel doloroso 28 de agosto, los nombres de Persand, Pastrana y Mármol siguen vivos. En la historia oficial. En los salones del batallón. En el pecho de cada infante que jura servir. Y, sobre todo, en el corazón del pueblo colombiano que no olvida a quienes lo defendieron sin dudar.
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Gracias, mi Coronel Carreño, por recordar que el mando también es memoria. Que liderar es mantener vivas las raíces del honor gracias a nuestros héroes. Porque su sacrificio sembró futuro. Porque nuestros héroes jamás serán olvidados.




