El mundo del fútbol vive un cambio histórico. En el Mundial Sub-20 de Chile, la FIFA estrenó oficialmente la llamada “tarjeta verde”, una herramienta que promete transformar el juego y abrir una nueva era táctica desde los banquillos. Su debut se dio en el vibrante duelo entre Ucrania y Corea del Sur (2-1), cuando el técnico asiático Lee Chang-won levantó la tarjeta al cielo para solicitar la revisión de un posible penal.
Pero… ¿Qué es exactamente esta innovación? ¿Cómo funciona? ¿Y por qué podría cambiar para siempre la forma en que se disputa un partido?
La tarjeta verde, conocida oficialmente como FVS (Football Video Support), no castiga a los jugadores ni premia el juego limpio, como ocurre en algunas ligas menores. En cambio, permite a los entrenadores “desafiar” decisiones arbitrales en tiempo real, al estilo del “challenge” en deportes como la NFL o el tenis.
En términos simples: es una herramienta táctica y reglamentaria que devuelve a los técnicos un papel activo en el arbitraje.
El sistema FVS tiene un funcionamiento claro y estratégico:
- 🟢 Dos desafíos por partido: Cada equipo puede utilizar la tarjeta verde dos veces durante el juego.
- 🎯 Jugadas clave: Solo se puede usar en situaciones determinantes, como:
- Posibles penales no sancionados.
- Tarjetas rojas dudosas.
- Goles anulados o validados por error.
- Identificación equivocada de jugadores sancionados.
- Manos en el área u otras incidencias críticas.
- Procedimiento: El entrenador debe mostrar la tarjeta verde al árbitro central, quien detendrá el juego y revisará la jugada en el monitor de video.
- Tiempo de revisión: A diferencia del VAR tradicional, el FVS busca que la revisión sea más rápida (menos de un minuto), evitando interrupciones prolongadas y manteniendo el ritmo del partido.
La tarjeta verde no solo es una herramienta arbitral: es también un arma táctica. Al tener un número limitado de desafíos, los técnicos deben decidir con precisión cuándo usarlos.
En el mismo partido del debut, el entrenador ucraniano utilizó la tarjeta para anular un gol surcoreano por fuera de lugar, demostrando su eficacia… pero también su riesgo: si el desafío no prospera, se pierde una de las dos oportunidades disponibles.
Esto introduce una capa extra de estrategia y lectura del juego, donde el banquillo pasa de ser un espectador a un protagonista.
La FIFA eligió el Mundial Sub-20 como laboratorio para evaluar el impacto del FVS. Si los resultados son positivos, la tarjeta verde podría implementarse en torneos mayores, incluyendo la Liga MX, la Champions League o incluso el Mundial de 2026.
Aunque algunos críticos temen que su uso excesivo alargue los partidos, sus defensores aseguran que “humaniza el arbitraje” y “devuelve poder a los equipos”, como afirmó el presidente de la CONMEBOL.
La tarjeta verde simboliza un cambio de paradigma: de un fútbol donde solo el árbitro tenía la última palabra, a uno en el que jugadores, entrenadores y tecnología trabajan juntos por la justicia deportiva.
Además de hacer el juego más justo y dinámico, promete ser un elemento táctico tan importante como una sustitución o un cambio de esquema.



