Con globos blancos y un grito por la paz, Cartagena exige que el Gobierno actúe para salvar al patrullero de la Policía secuestrado por disidencias de las Farc
En la mañana del miércoles 26 de noviembre, la Plaza de La Aduana, frente a la Alcaldía Mayor de Cartagena, se convirtió en un escenario de súplica colectiva. Con globos blancos, pancartas, camisetas alusivas a la paz y cánticos de fe y resistencia, familiares, amigos y ciudadanos se reunieron para exigir la liberación del patrullero Jarol Luis Ricardo Martínez, secuestrado desde el pasado 31 de octubre en Cauca por las disidencias de las Farc.
Jarol Luis, un joven policía cartagenero de 30 años, emprendió un viaje hacia Popayán (Cauca) para conocer a su hijo recién nacido. Había solicitado permiso en la estación de Policía de El Hobo (Huila) y se movilizaba en motocicleta cuando, según sus familiares, fue interceptado por hombres del frente Dagoberto Ramos, estructura al mando de alias ‘Iván Mordisco’.
Horas después, la moto del uniformado fue encontrada abandonada. Sus seres queridos, temiendo lo peor, recibieron finalmente una prueba de supervivencia en video.
“Fui capturado el 31 de octubre”: la voz de Jarol estremeció al país. En el video enviado por sus captores, Jarol se identifica con serenidad y resignación: “Mi nombre es Jarol Luis Ricardo Martínez. Tengo 30 años. Fui capturado el 31 de octubre, siendo aproximadamente las 7 de la noche. Soy de la ciudad de Cartagena y laboraba en la Estación de Policía de Cubará. Fui detenido por el frente Dagoberto Ramos de las Farc EP”.
Las declaraciones del patrullero causaron indignación nacional y llevaron al Gobierno a pronunciarse de inmediato. El ministro de Defensa, general Pedro Arnulfo Sánchez, condenó con firmeza el secuestro: “Expreso mi indignación y rechazo absoluto ante el secuestro de nuestro patrullero Jarol Luis Ricardo Martínez (…) acompañamos a su familia y reiteramos que emplearemos todas las vías hasta lograr su regreso sano y salvo”.
El alto funcionario exigió la liberación inmediata del uniformado y recordó que el secuestro es una violación flagrante al derecho internacional humanitario.
Los familiares de Jarol, residentes en Clemencia (Bolívar), mantienen viva la esperanza de que el joven padre regrese pronto a casa y pueda finalmente conocer a su hijo.




