El Consejo Nacional Electoral (CNE) despejó este jueves 5 de febrero uno de los nudos jurídicos más sensibles del proceso preelectoral de 2026 al otorgarle el aval al exalcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle, para participar como candidato presidencial en la consulta interpartidista del Frente por la Vida, prevista para el próximo 8 de marzo.
La decisión marca un punto de inflexión en la disputa interna de la centroizquierda colombiana, en momentos en que ese sector intenta construir una candidatura unitaria frente a un escenario político cada vez más polarizado.
Los magistrados del CNE acogieron la ponencia que concluyó que el caso de Quintero no es equiparable al de Iván Cepeda, a quien se le negó la participación. El organismo electoral estableció que Quintero sí renunció oportunamente a su vinculación con la consulta realizada el 26 de octubre de 2025, mientras que dicha consulta fue considerada un ejercicio electoral formal de los partidos Polo Democrático Alternativo, Unión Patriótica y Partido Comunista Colombiano. Esa condición fue determinante para avalar a Quintero y, al mismo tiempo, cerrar la puerta a Cepeda.
Con esta decisión, Quintero queda habilitado para competir en la consulta del Frente por la Vida, donde hasta ahora el único precandidato con presencia confirmada es el exembajador en el Reino Unido Roy Barreras, figura cercana al petrismo y con amplio recorrido legislativo.
El fallo del CNE, sin embargo, profundiza las tensiones internas en la izquierda y la centroizquierda. Juan Fernando Cristo, otro de los nombres que orbitan alrededor de esta consulta, aún no define si participará, pero lanzó un llamado público al diálogo y a la contención política entre los precandidatos. “Aquí no caben decisiones individuales. Lamento las divisiones que está generando la decisión del CNE. Hago un llamado a la mesura y al consenso. No le demos papaya a la derecha. Unidad de la centroizquierda, liberales socialdemócratas y reformistas ya”, afirmó Cristo.
El reloj político corre: hasta este jueves 6 de febrero vence el plazo para la inscripción de los candidatos que aspiran a participar en la consulta de marzo. En ese marco, el Frente por la Vida deberá resolver dos interrogantes clave: si avanzará en la consulta sin Iván Cepeda y si asumirá el costo político de incorporar a Daniel Quintero en un escenario marcado por desconfianzas, disputas internas y diferencias estratégicas.
Más allá del nombre propio, la decisión del CNE deja al descubierto un debate de fondo: el futuro de la unidad de la izquierda colombiana y su capacidad para llegar cohesionada a la primera vuelta presidencial. La consulta del Frente por la Vida, que nació como un mecanismo de convergencia, podría convertirse —según cómo se gestione esta coyuntura— en un punto de encuentro decisivo o en el reflejo anticipado de una fractura mayor.




