Manzanares no necesitó palabras para llorarlo. El silencio, la bandera izada a media asta y los rostros quebrados dijeron más que cualquier discurso. Así despidió este municipio de Caldas a Yeison Jiménez, el cantante de música regional colombiana que murió en las últimas horas en un trágico accidente aéreo y cuya partida dejó un vacío imposible de llenar en la tierra que lo vio nacer.
El pueblo que lo vio crecer, soñar y cantar por primera vez se detuvo. Las calles que alguna vez escucharon su voz juvenil, los parques donde imaginó escenarios lejanos y las montañas que lo vieron partir una y otra vez rumbo a sus conciertos, hoy lo despidieron con un duelo colectivo. Tres días de luto oficial fueron decretados en Manzanares, no como un acto administrativo, sino como un gesto de amor y gratitud.
En el homenaje, cargado de recogimiento y lágrimas contenidas, estuvieron presentes familiares del artista y de su mánager, Jeferson Osorio, también manzanareño y fallecido en el mismo siniestro. Ambos fueron recordados como hijos ejemplares de esta tierra, como hombres que nunca se desprendieron de sus raíces y que llevaron el nombre del municipio con orgullo a cada rincón del país.
“Este es un reconocimiento a todo lo que estos dos hijos de nuestra tierra nos dieron. Ellos siempre sacaban la bandera del municipio a donde iban, y nosotros siempre estaremos orgullosos de ellos”, expresó el alcalde Carlos Enrique Botero, visiblemente conmovido.
El acto simbólico, realizado pocas horas después de confirmarse la tragedia, reunió a habitantes del municipio, seguidores del cantante y personas que crecieron escuchando su música. Allí se evocó la historia de un niño que, sentado en las bancas del parque principal, soñaba con convertirse en cantante. Un sueño que, a fuerza de disciplina y perseverancia, se convirtió en una carrera brillante y en una de las voces más queridas del género regional colombiano.

“Yeison fue mucho más que un artista. Fue un orgullo manzanareño, un soñador incansable que llevó el nombre de nuestro municipio a escenarios nacionales e internacionales. Nunca olvidó de dónde venía”, señaló la Alcaldía en un comunicado oficial.
A pocos meses de cumplir 35 años, Yeison Jiménez ya era una figura emblemática de Caldas. Su rostro y su voz acompañaron durante años las campañas del Aguardiente Amarillo de Manzanares, uno de los símbolos más representativos de la región. Para muchos, él era la prueba viva de que desde un pueblo pequeño también se puede conquistar al país sin perder la esencia.
Hoy Manzanares llora, pero también agradece. Porque aunque la tragedia apagó su voz, no pudo borrar su legado. “Tu voz seguirá viva en nuestros corazones y tu nombre quedará para siempre escrito en la historia de Manzanares”, concluyó la administración municipal.

