El movimiento telúrico ocurrió en Dibulla, La Guajira, con una profundidad superficial. Aunque no se reportan daños ni víctimas, el evento vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la preparación ante emergencias sísmicas.
Un nuevo movimiento telúrico volvió a recordar que Colombia es uno de los países con mayor actividad sísmica de América Latina. En la mañana de este martes, un sismo de magnitud 3,2 sacudió el departamento de La Guajira, siendo percibido por habitantes de varias poblaciones del norte del país.
De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano (SGC), el evento sísmico se registró a las 10:43 de la mañana, con epicentro a 27 kilómetros del municipio de Dibulla y una profundidad superficial, inferior a 30 kilómetros, condición que suele hacer que los temblores sean percibidos con mayor intensidad por quienes se encuentran cerca del epicentro.
Aunque la magnitud del sismo fue considerada moderada y hasta el momento no se reportan personas lesionadas ni daños materiales, ciudadanos manifestaron en redes sociales haber sentido el movimiento. Incluso, circularon videos grabados en Valledupar, donde algunas personas reaccionaron al temblor mientras realizaban sus actividades cotidianas.
El movimiento ocurre en un contexto de creciente atención sobre los fenómenos geológicos en la región, especialmente tras el devastador terremoto que golpeó recientemente a Venezuela. Si bien ambos eventos no guardan relación directa, expertos recuerdan que Colombia se encuentra sobre un complejo sistema de fallas geológicas y en una zona de interacción de las placas tectónicas Nazca, Caribe y Suramericana, lo que explica la ocurrencia frecuente de sismos en diferentes regiones del territorio nacional.
Cada año, el Servicio Geológico Colombiano registra miles de movimientos telúricos, la mayoría de ellos imperceptibles para la población. Sin embargo, los sismos superficiales, incluso cuando presentan magnitudes moderadas, suelen generar mayor percepción entre los habitantes debido a la cercanía con la superficie terrestre.
Tras el reporte del sismo, las autoridades reiteraron que no existe un método científico que permita predecir la ocurrencia de un terremoto, por lo que la mejor herramienta sigue siendo la prevención y la preparación ciudadana.
Los organismos de gestión del riesgo insisten en la importancia de contar con un plan familiar de emergencia, identificar las rutas de evacuación, preparar un kit básico con agua, alimentos, linterna, radio, medicamentos y documentos esenciales, además de participar en simulacros que permitan reaccionar de manera adecuada en caso de un evento de mayor magnitud.
Durante un temblor, la principal recomendación es mantener la calma, protegerse en zonas seguras dentro de las edificaciones, alejarse de ventanas y objetos que puedan caer, y evitar salir corriendo mientras ocurre el movimiento, ya que muchas lesiones se producen precisamente durante evacuaciones desordenadas.
El Servicio Geológico Colombiano mantiene un monitoreo permanente de la actividad sísmica en todo el país e invita a la ciudadanía a consultar únicamente los canales oficiales para verificar la información y evitar la difusión de rumores o noticias falsas.
Aunque el sismo registrado en La Guajira no dejó consecuencias graves, representa un nuevo llamado de atención sobre la necesidad de fortalecer la cultura de prevención en un país donde los movimientos telúricos hacen parte de su realidad geológica.



