Mientras el nuevo Gobierno analizaba en Cali la crisis de seguridad del suroccidente, una explosión sacudió Mondomo y golpeó una obra estratégica sobre la Panamericana. El atentado plantea el primer gran desafío de seguridad para la administración de Abelardo de la Espriella.
El atentado contra el nuevo peaje de Mondomo, en Santander de Quilichao, golpeó una infraestructura estratégica de la Panamericana horas después del primer consejo de seguridad encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella en Cali. El ataque vuelve a poner al Cauca en el centro de la crisis de seguridad del suroccidente colombiano.
Este sábado 8 de agosto, mientras Colombia apenas asimilaba la llegada de un nuevo Gobierno, el Cauca volvió a hablar con uno de los lenguajes que más ha marcado su historia reciente: el de los explosivos. A la 1:48 de la madrugada, una fuerte detonación estremeció el sector de Cachimbal, en jurisdicción de Santander de Quilichao, sobre la vía Panamericana. El objetivo fue la infraestructura del nuevo peaje de Mondomo, una obra que se encontraba en su fase final de construcción.
La explosión ocasionó graves daños y obligó al cierre de las dos calzadas de la Ruta 2504, mientras las autoridades adelantaban las inspecciones de seguridad correspondientes. La información preliminar conocida señala que los responsables habrían utilizado una camiòn blanco acondicionado con explosivos. De acuerdo con el relato de un vigilante citado por medios nacionales, el conductor llegó al lugar, abandonó el vehículo y escapó posteriormente en una motocicleta en la que lo esperaba otra persona. Instantes después ocurrió la explosión, dos vigilantes resultaron con heridas leves, según los reportes conocidos hasta el momento.
- Un ataque contra mucho más que un peaje
El hecho no puede ser entendido únicamente como un atentado contra una obra de infraestructura. La Panamericana constituye uno de los principales corredores de movilidad del suroccidente colombiano. Por esta carretera se movilizan pasajeros, alimentos, mercancías, trabajadores, estudiantes, campesinos, empresarios y miembros de la Fuerza Pública.
Cualquier interrupción de este corredor tiene consecuencias que trascienden el punto donde ocurre el ataque y terminan impactando la economía y la vida cotidiana de amplios sectores de la población. La Agencia Nacional de Infraestructura rechazó el atentado y advirtió sobre los riesgos que este tipo de acciones representan para trabajadores, usuarios y comunidades, además de sus efectos sobre proyectos estratégicos de conectividad regional y allí aparece uno de los elementos más sensibles del episodio.
- La coincidencia que pone al Cauca nuevamente bajo la lupa
Horas antes del atentado, el recién posesionado presidente Abelardo de la Espriella había encabezado en Cali su primer consejo de seguridad como jefe de Estado. La reunión estuvo centrada precisamente en la compleja situación de orden público del suroccidente colombiano y en asuntos relacionados con la seguridad regional y la movilidad por la Panamericana.
Mientras en Cali se analizaban estrategias, operaciones, inteligencia, amenazas y mecanismos para recuperar el control territorial, en Mondomo una explosión destruía parte de una infraestructura estratégica. La coincidencia temporal resulta particularmente significativa para el nuevo Gobierno.
El ataque evidencia que, al margen de los anuncios y de la planeación institucional, las estructuras armadas que operan en el suroccidente todavía conservan capacidad para afectar corredores estratégicos y generar alteraciones de alto impacto. Ahora las autoridades deberán establecer quién ordenó y ejecutó el atentado, cuál era su propósito y qué estructura criminal estaría detrás de la acción.
- Las disidencias, bajo investigación
Una de las hipótesis conocidas apunta hacia las estructuras Dagoberto Ramos y Jaime Martínez, asociadas a las disidencias de alias Iván Mordisco, cuya posible participación estaría siendo objeto de investigación. Sin embargo, esta versión debe mantenerse en el terreno de la hipótesis mientras las autoridades no entreguen una confirmación oficial.
La investigación tendrá que establecer no solamente la autoría material del ataque, sino también sus posibles motivaciones y las redes logísticas que permitieron la instalación y activación del artefacto explosivo.
- Mondomo conoce demasiado bien la violencia
Lo ocurrido este sábado tampoco aparece como un episodio aislado dentro de la historia reciente de la zona. En abril de 2025, el corregimiento de Mondomo fue escenario de otro atentado con un vehículo cargado con explosivos contra una instalación policial.
En mayo de este año, la Policía informó sobre la localización y neutralización, en La Agustina, también en jurisdicción de Santander de Quilichao, de un artefacto explosivo improvisado oculto en una alcantarilla, con una carga estimada de aproximadamente 60 kilogramos de material explosivo.
Los antecedentes muestran que la amenaza sobre este corredor no apareció de manera repentina. El Cauca enfrenta desde hace años una compleja disputa territorial en la que confluyen narcotráfico, extorsión, minería ilegal, economías criminales, control territorial y ataques contra la infraestructura.
En ese escenario, la Panamericana adquiere un valor estratégico que trasciende su función como carretera. Controlarla o afectar su funcionamiento significa tener capacidad para alterar la movilidad, presionar a las comunidades y generar impactos económicos en una región fundamental para el país.
- El primer gran desafío de seguridad para De la Espriella
El atentado ocurre prácticamente en el momento en que comienza el nuevo Gobierno. Por eso, más allá de la condena pública, el episodio representa uno de los primeros grandes desafíos de seguridad que deberá enfrentar la administración de De la Espriella. El presidente ya condenó el ataque y sostuvo que quienes atentan contra la infraestructura nacional también afectan la movilidad, el progreso y la tranquilidad de millones de colombianos.
Pero la respuesta que espera el país no se limita al pronunciamiento presidencial. El desafío consiste en anticiparse a nuevos ataques, fortalecer la inteligencia, proteger la infraestructura crítica, recuperar el control territorial, garantizar la movilidad por la Panamericana y llevar ante la justicia a quienes resulten responsables.
La seguridad de un corredor estratégico no puede depender únicamente de la reacción posterior a una explosión. Requiere presencia permanente, inteligencia territorial, coordinación institucional y capacidad para identificar las amenazas antes de que se conviertan en hechos consumados.
- La pregunta que queda después de la explosión
La madrugada de Mondomo deja una fotografía contundente del país que recibe el nuevo Gobierno: una infraestructura estratégica atacada, una carretera cerrada, trabajadores afectados y autoridades desplegadas para establecer las condiciones de seguridad del territorio. Pero también deja una pregunta política que trasciende al Cauca. ¿Quién tiene el control efectivo de los corredores estratégicos del país?
La respuesta tendrá que comenzar a construirse en territorios como Cauca, Valle del Cauca y Nariño, donde las comunidades llevan años padeciendo las consecuencias de la presencia de estructuras armadas y economías ilegales.
El suroccidente colombiano no puede convertirse en un territorio donde los grupos criminales determinen cuándo una carretera funciona, cuándo una obra puede avanzar o cuándo una comunidad puede vivir en tranquilidad.
Mondomo vuelve a poner esa realidad frente al nuevo Gobierno. La bomba explotó en la madrugada. Ahora comienza el verdadero desafío: evitar que el próximo estallido vuelva a encontrar al Estado reaccionando después de los hechos.




