Un fuerte sismo de magnitud 5,1 y con una profundidad de 149 kilómetros sacudió al territorio colombiano a las 11:45 a. m. de este miércoles 26 de agosto. Según el informe del Servicio Geológico Colombiano (SGC), el epicentro se localizó en el municipio de Los Santos, Santander, a 7 km de la cabecera municipal, con alcance directo en localidades vecinas como Jordán (10 km) y Zapatoca (17 km).
El movimiento se sintió con fuerza en departamentos como Antioquia, Cundinamarca y Boyacá, registrando reportes ciudadanos desde pisos altos en Bogotá, Medellín, Floridablanca Manizales y Puerto Boyacá.
La Presidencia de la República y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) activaron de inmediato la Sala de Crisis Nacional. En articulación con las autoridades territoriales y las entidades del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo, se mantiene un monitoreo constante. Los organismos gubernamentales hicieron un llamado a la calma y a consultar únicamente canales oficiales.
Por su parte, el alcalde de Los Santos, Diego Armando Mendoza, confirmó la magnitud del impacto en la zona: «Sufriendo un susto bastante complejo. Fue un sismo bastante fuerte de los que estamos acostumbrados, ya que el municipio de Los Santos es el nudo sísmico más grande de América. Por el momento Gestión del Riesgo no notifica fallas graves ni lesionados, pero sí evaluamos reportes de afectaciones menores en infraestructuras residenciales.»
El sismo se suma a una inusual secuencia de siete movimientos sísmicos registrados por el SGC durante la madrugada del mismo miércoles en un lapso inferior a cinco horas, con magnitudes entre 2,0 y 3,1.
- Istmina (Chocó): 1:08 a. m. | Magnitud 3,0 (Profundidad: 39 km)
- Bolívar: 1:51 a. m. | Magnitud 2,3 (Superficial, cerca a Simití y Santa Rosa del Sur)
- Los Santos (Santander): 1:53 a. m. | Magnitud 3,1 (Profundidad: 152 km)
- Eventos posteriores: Réplicas menores registradas en Istmina (Chocó) y Bosconia (Cesar).
Pese a la frecuencia de los eventos, las autoridades confirman que la jornada transcurre sin víctimas mortales ni daños estructurales severos, manteniendo la vigilancia epidemiológica y de infraestructura en las zonas de mayor vulnerabilidad.



