Hay decisiones que merecen respeto, pero hay otras que, por lo que ocurrió antes de tomarlas, obligan a hacer preguntas. John Harris Orozco Ramírez, Policía (r) conocido como «El Viejorro», anunció que abandona el sello Noticias VR para dedicarse exclusivamente al trabajo social y comunitario. Reconoce que el periodismo exige formación, preparación y ética, atributos que no representan su perfil. Hasta ahí, bien.
Parece un acto de autocrítica en una era donde cualquiera enciende un teléfono y confunde seguidores con periodismo. Pero el dilema de fondo es otro: ¿Cambiarle el nombre a la página borra lo que se publicó, los giros políticos y las relaciones contractuales con el poder?
- En 2023, Orozco Ramírez apoyó a Judith Pinedo a la alcaldía de Cartagena y criticaba fuertemente a Dumek Turbay. Sin embargo, hacia mediados de 2024 sus críticas a Turbay desaparecieron. Coincidencia o no, posteriormente aparecieron contratos con la administración distrital durante 2024, 2025 y 2026 que sumarían cerca de $60 millones de pesos.
¿Demuestra esto un acuerdo político? No necesariamente. ¿Prueba que los contratos motivaron el cambio de postura? Tampoco. Pero la ciudadanía tiene todo el derecho de preguntar si existe un conflicto de intereses.
Cuando alguien lucra y construye audiencia posando de «la voz de los barrios» mientras, por debajo de la mesa, cobra contratos de la misma administración a la que le corresponde fiscalizar, la transparencia no es una opción ni una cortesía: es una obligación ética ineludible. Quien le cobra al poder pierde de inmediato la credibilidad para hablar en nombre del pueblo.
«El Viejorro» también tuvo vínculos laborales durante la alcaldía de William Dau Chamatt, iniciando en el Plan de Emergencia Social Pedro Romero (PES-PR). Surge entonces la gran incógnita: ¿Estamos ante un gestor social que coincide con distintas administraciones, o ante una estrategia recurrente de acercamiento a las arcas institucionales?
Incluso hoy la duda persiste en los pasillos de la Aduana: ¿Existe actualmente algún contrato, orden de servicio o vinculación entre «El Viejorro» y la Oficina de Apoyo Logístico de la Alcaldía de Cartagena? Preguntar no es calumniar. Exigir cuentas no es persecución. Es control social. Gestión comunitaria no es propaganda con cámara.
Las comunidades de Cartagena de Indias no necesitan gestores que le deban lealtad al alcalde en turno; necesitan líderes leales a su gente. La verdadera gestión comunitaria exige golpear la puerta del Palacio de la Aduana para gestionar soluciones, pero también para exigir cuentas cuando no cumplen.
La propaganda moderna dejó de lado las vallas y los discursos; ahora se disfraza de video «espontáneo» de calle o de denuncias quirúrgicas diseñadas para aplastar lo incómodo. «El Viejorro» es libre de reinventarse y venderle su apoyo al político de turno. Pero la audiencia no es boba: cuando se quitan la etiqueta de «Noticias» pero mantienen intactos los contratos, la duda es inevitable.
- Aquí puede leer: https://724noticias.com.co/2026/06/11/dumek-turbay-veeduria-ciudadana-cartagena-polemica/
¿Qué cambió aquí: la vocación, la ética o simplemente perfeccionaron la estrategia para arrodillarse ante el poder? Que hablen los documentos y que la transparencia desmonte el montaje, porque lo que se ve en sus redes es la misma lambonería de siempre, servida al mismo funcionario.



