La turista que derribó la escultura del cura Nicolás Mauricio de Umaña en la emblemática Plaza de la Trinidad, en el barrio Getsemaní de Cartagena de Indias, asumió su responsabilidad por lo ocurrido, ofreció disculpas a la ciudad y pagó los trabajos necesarios para reparar la pieza, luego de que el incidente quedara registrado en videos que se difundieron ampliamente en redes sociales.
Los hechos ocurrieron el sábado 10 de octubre, cuando la mujer, mientras bailaba en la plaza, se sujetó de la escultura y terminó derribándola, lo que ocasionó daños a esta representación de la memoria histórica de Cartagena. Las imágenes del incidente provocaron reacciones entre ciudadanos y usuarios de plataformas digitales, quienes cuestionaron el comportamiento y reclamaron respeto por los monumentos de la ciudad.
Tras lo sucedido, la mujer acudió este martes a la Alcaldía de Cartagena para dar la cara por sus acciones, ofrecer disculpas y acordar la reparación de la obra con el escultor Óscar Noriega, encargado de los trabajos de restauración. Aclaró que no tuvo la intención de dañar la estructura ni de irrespetar a Cartagena. Sin embargo, asumió el costo de la reparación.
La Plaza de la Trinidad es uno de los lugares más representativos de Getsemaní, reconocido por su valor histórico, su actividad cultural y su importancia para residentes y visitantes. Allí se encuentra el conjunto escultórico que incluye las figuras de Pedro Romero, el Tamborilero y el cura Nicolás Mauricio de Umaña, personajes vinculados a la memoria de los procesos independentistas de Cartagena.
La escultura del sacerdote franciscano forma parte de un entorno que recuerda las luchas populares que contribuyeron al movimiento de independencia de la ciudad en 1811. Por ello, los daños ocasionados a estas piezas trascienden el deterioro material y generan preocupación por la conservación de los símbolos que representan la historia y la identidad cartagenera.
El episodio deja un mensaje para quienes visitan la ciudad: disfrutar de sus plazas, monumentos y atractivos culturales también implica respetarlos y contribuir a su preservación. La recuperación de la escultura será ahora fundamental para devolverle a este emblemático espacio de Getsemaní una pieza representativa de su memoria histórica.

