Sin entrar a ser abogado de oficio y mucho menos defender lo indefendible en cuanto al discurso del presidente Duque en la instalación del Congreso, Colombia no puede pasar por alto el comportamiento de un sector de parlamentarios que violentaron la dignidad del mandatario y en forma descortés, falto de ética, decencia y talla, abuchearon en varias ocasiones al presidente Ivan Duque, cosa que reprochamos totalmente cuando la oposición ha podido manifestar su protesta con los afiches y esperar el turno de 20 minutos que la constitución le brinda para efectuar las réplicas que considerasen pertinente, aun, a sabiendas de la testarudez y falta de madurez política que el presidente Duque insólitamente ha encarnado para no escuchar a la oposición, actuación que ha sido reiterativa.
Ese talante inequívoco no puede ser propio de los llamados “Padres de la Patria” cuando dichas actuaciones fueros criticadas duramente en los gobiernos anteriores, cuando se dirigían a la oposición y siempre se recuerda la forma elegante y caballerosa como el entonces senador Petro le contestaba a sus detractores. Esas enseñanzas parece ser quedaron en las alcantarillas que salieron a flote por unos cuantos parlamentarios que sacaron a relucir sus memorias históricas, cuando ellas deben ser implementadas en escenarios distintos, y así hablar de políticas públicas “para pacificar al país”.
Es muy cierto que el presidente Duque expresó que Colombia era el país de las maravillas, cuando la realidad es completamente diferente, pero un senador o representante no puede entrar en “chabanaquería” para despotricar de su oponente cuando en el país muchos de ellos tienen “rabo de paja” y por los efectos de la dinámica de la política, ello le puede pasar factura mucho, más adelante, al presidente Petro, si no logra implementar verdaderamente su plan de gobierno.
Estamos seguros que el presidente Petro no comparte dicha actuaciones, puesto que se sale de todo contexto y cuando ya es electo no es presidente del Pacto Histórico, es de todos los colombianos, y así lo ha demostrado en forma magnánima cuando ha conversado hasta con sus contrincantes más férreos como sucedió con el expresidente Uribe.
Los parlamentarios entrantes que motivaron el abucheo, deben, con el poder que les entrego el pueblo con su investidura, presionar a los entes investigativos y de sanción para que actúen con prontitud y lleven a la justicia a los que han permitido la violencia sobre los defensores de los Derechos Humanos y otros hechos que están en la impunidad, de manera especial las basadas en la violencia sexual de género, posiblemente en manos de agentes del Estado o de grupos al margen de la ley.
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Los impulsores del “bochinche” quedaron fuera de contexto y en contravía con la postura presentada por el presidente Petro una vez fue electo presidente, sus energías, en vez de la “guachafita de narras” deben direccionarse a impulsar las principales propuestas del plan de gobierno que por efecto de los indeseables “acuerdos programáticos” deberán conciliarse, no solo con los que entraron al Gobierno, sino con la oposición, de manera especial la nueva reforma tributaria donde se espera recaudar en impuestos la módica suma de 50 billones de pesos, la difícil y casi imposible reforma al Congreso, la también controvertida reforma a la Policía Nacional, las reforma agraria y pensional, todas ellas a fin de pacificar al país.
El lastre en corrupción que nos deja Duque es impresionante, por nombrar unos cuantos, los 70 millones de Centros Poblados, $402 mil millones en giros de subsidios a fallecidos y colados, en Colombia Mayor, Familias en Acción y otros programas del gobierno, las coimas con contratos estatales en las cuotas parlamentarias. A lo anterior le agregamos el reciente entuerto multimillonario que tendrá que pagar el Estado en indemnizaciones, con relación a declaración de nulidad por parte del Consejo de Estado del Decreto 1754 del 22 de diciembre de 2020 “Por el cual se reglamenta lo relacionado con las etapas en los procesos de selección para proveer los empleos de carrera del régimen general, especial y específico, en el marco de la Emergencia Sanitaria”
La tarea no será fácil para desarrollarla en cuatro años, lo que expresó el ex candidato Rodolfo Hernández con relación al discurso de Duque, tiene mucho de verdad «No sé si describe a Suiza o Dinamarca», cuando toca ayudar a que los más de 3 millones de hogares puedan comer tres veces al día y no entremos en el grupo fatídico de los cinco países con hambruna extrema con tendencia a la desnutrición crónica, disminuir los dos millones de indigentes que están en la pobreza monetaria extrema.
Ello no se consigue con abucheos y arengas veintijulieras, el camino esta expedito para que puedan actuar en función de país, sigan el ejemplo del presidente Gustavo Petro Urrego.



