Un político escribió en su twitter el siguiente dicho popular. “Desde el desayuno se sabe cómo va a ser el almuerzo”. El inicio de la sesión legislativa con el nuevo Senado ha sido lo que en política jamás debería suceder, una auténtica vergüenza. Además de la total desorganización, fallas en el sonido, representantes y senadores con mascota y entaconados y la cerveza marijuanera que les fue compartida por alguien dio alas a un espectáculo indecoroso y sin cordura democrática.
Lo que vimos el 20 de julio en la tarde es el reflejo de la Colombia de hoy, que no sabe dialogar, que se insulta mutuamente, que grita madrazos y otras incongruencias para llamar la atención, y aquellos que deberían ser el ejemplo de todo lo contrario, se transformaron en vergüenza nacional e internacional, unos auténticos patanes.
En la disciplina parlamentaria se escuchan los discursos, y cada cual tiene el derecho de réplica y contra replica. Puede que no se esté de acuerdo con las ideas o con los discursos, pero cada uno tiene el derecho de opinar y que se respeten las intervenciones de unos y de otros.
El Presidente Ivan Duque hizo el discurso de lo que cree haber sido los logros de su gestión. En ningún momento ha insultado o maltrato a ningún de sus contradictores, aun cuando en los 4 años su bancada exigía más contundencia (insulto), para defender y publicitar sus hechos, y replicar a los que lo insultaban verbal y virtualmente. Pero sobre el Presidente saliente y entrante hablaremos el 7 de agosto.
Paralelamente estaba visualizando el debate de la nación de Portugal. ¡Qué diferencia tan abismal! El respeto por la palabra, las réplicas y contra réplicas, el esgrimir de las posiciones de cada partido y las preguntas y respuestas de todos los sectores de la oposición al Gobierno, se dieron en un clima de respeto y cordura democrática como tiene que ser, sin faltar obviamente la crítica y expresiones políticas fuertes que son parte del debate.
Las diferencias ideológicas jamás deben dar paso a la patanería, a la falta de respeto, a la violencia verbal o al insulto. Las reacciones en las páginas sociales y de los principales analistas fueron de auténtico repudio al bochornoso espectáculo que nos presentaron los honorables senadores y representantes de la cámara.
La persona escogida para ser el portavoz de la oposición y exponer la réplica al discurso del Presidente fue sin dudas una puñalada en el corazón de las víctimas del conflicto armado y a todos los que inocentemente o en la lucha por los ideales de la democracia derramaron su sangre y son los mártires de nuestra Patria.
En la homilía de la Misa y Te Deum que presidió este 20 de julio en la Catedral Primada de Bogotá por los 212 años de Independencia Nacional, el Arzobispo se dirigió al país implorando: “Colombia no te olvides de Dios. Cuando nos olvidamos de Dios, cuando un país se olvida de Dios va a la ruina, se destruye”.
El Prelado destacó luego que “el Señor nos dice: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a quienes los maldicen, rueguen por aquellos que los difaman”. Siguió diciendo “Queridas familias, querida Patria colombiana, para que hagamos realidad la ética de la reconciliación que triunfa sobre la guerra y la violencia, que defiende la vida y construye la paz, Colombia no te olvides nunca de Dios”.



