Es triste decirlo, muchas veces no encontramos palabras para describir lo que le está sucediendo a muchos de nuestros compatriotas, que por esas vicisitudes que el país ha engendrado por karma, producto de la falta de empleo digno, donde las oportunidades para los jóvenes son escasas, cuando los gobiernos llámese de izquierda o de derecha, se encarnan en discusiones politiqueras buscando sólo el poder político y económico, con altos índices de corrupción y nepotismo, sin importar que nuestra juventud se lanza como mercenarios al exterior en búsqueda de un mejor ingreso para el bienestar de su familia, pero allí como es el caso de Ucrania, son asesinados o tomados presos por las fuerzas Rusas y muchas veces desaparecen en fosas comunes de ese lejano país, en una guerra que no es nuestra.
Pero lo que más duele es que se van engañados, dizque, para defender a Ucrania de su guerra con el imperio ruso, donde los nuestros, al aterrizar en Kiev -Ucrania, y por ser mercenarios, son enviados al frente de batalla, a sabiendas que muchos de ellos ex soldados o ex policías, que en Colombia son los mejores en nuestras luchas con los grupos al margen de la ley, se encuentran que los enfrentamientos son diferentes, que la dicha no es tan cierta, ya que son tirados de carnada ante armamentos sofisticados de los rusos, como está sucediendo actualmente.
Según datos dados a conocer, Rusia produce aproximadamente más de 300.000 municiones de artillería al mes, acercándose a los 4 millones al año y como tienen de sobra están disparando casi 20.000 proyectiles al día, que son enviados a kilómetros de distancia o por drones kamikazes teledirigidos, donde se encuentran atrincherados nuestros compatriotas sin ninguna opción de supervivencia, masacrados impunemente y sin apoyo de las fuerzas nativas ucranianas.
La situación para Ucrania es tan desesperante que no sólo está luchando por la falta de munición, sino también, por la falta de soldados nativos para enviarlos al frente de batalla y los nuestros son los que les están poniendo el pecho.
Según la OTAN, “Rusia está operando con artillería «24/7» en turnos rotativos de 12 horas, y a pesar de que las produce, también está importando municiones de Irán y Corea del Norte, que le proporcionan millones de proyectiles”. Muchos compatriotas están engañados con el famoso sueldo atractivo de 19 millones de pesos al mes, sin saber que ello no es un paseo, es una guerra, y cuando ya están en el campo de batalla no les va ser fácil devolverse ya que esa posibilidad no la conjugan las empresas transnacionales de Ucrania establecidas en su capital Kiev, unidos a los del Tik Tok en Colombia, pintándoles florecitas para llevarlos, cuando tienen de por medio jugosas comisiones con el juego de la muerte.
En necesario que los ilusos mercenarios atraídos por esos atractivos superfluos, deben pensarlo detenidamente antes de tomar la decisión extrema, no tienen ni idea de la brutalidad del conflicto, y cuando enfrentan la realidad ya es tarde, se encontrarán con una guerra casi de las galaxias, y la bestia negra de Rusia izará banderas de júbilo cuando dan en el punto blanco que han enfocado a kilómetros de distancia, produciendo las desapariciones y muertes en serie, con la mínima posibilidad de recuperar los cuerpos poniendo a sufrir a sus padres, hijos, esposas hermanos y familiares.
Actualmente hay aproximadamente más de 600 colombianos mercenarios, y según datos no oficiales alrededor de 300 han perdido la vida, y es allí donde la inepta Cancillería colombiana debe aunar esfuerzos para evacuar los cadáveres o heridos que aún se encuentran en las zonas de conflicto y traerlos donde sus seres queridos a sabiendas de que los costos de repatriación están en el orden de los 30.000 dólares.
Como para minimizar los efectos de la tragedia, parece ser que en los contratos se colocan unos emolumentos en caso de heridos o muerte. Por ejemplo, para heridos, hasta 28.660 dólares, algo así como 26.000 euros, pero, dependiendo de la gravedad de las lesiones. Si fallecen en combate, sus familias recibirían en Colombia una suma de 400.000 dólares o unos 370.000 euros. El problema es ¿…y dónde lo cobran? ¿Cómo lo cobran? ¿Será que existe también un pulpo anexo de abogados que se queda con el 70 % u 80 % de esos dineros?
Esperemos que el gobierno de Petro y la cancillería tome cartas en el asunto y proteja a las familias, en un dolor difícil de erradicar por no ser su guerra.



