La indignación y el temor crecen en Colombia tras el asesinato de Gilberto Calao González, director seccional de la DIAN en Tuluá, ocurrido cuando salía de su vivienda rumbo a su lugar de trabajo. En las últimas horas, su hermana, Claudia Calao, rompió el silencio en entrevista con 6AM de Caracol Radio, donde entregó detalles reveladores sobre la vida profesional de su hermano y las posibles razones que habrían motivado su asesinato.
Con voz firme, pero visiblemente afectada, Claudia aseguró que Gilberto fue asesinado por hacer bien su trabajo y por enfrentar estructuras de corrupción dentro de la entidad. “A mi hermano lo mataron por cumplir con su deber. Por ser honesto y por no prestarse para la corrupción”, afirmó.
Según relató su hermana, Calao González, llevaba más de 16 años vinculado a la DIAN, destacándose por su rigor técnico, transparencia y compromiso con la legalidad. Fue trasladado desde Bogotá a Tuluá como uno de los mejores funcionarios del país, con la misión específica de cerrar el paso a prácticas corruptas dentro de la institución.
Desde 2019, asumió la dirección seccional de la DIAN en Tuluá, logrando resultados sobresalientes. Bajo su liderazgo, la seccional se posicionó como la tercera mejor del país en recaudos, un logro que, paradójicamente, habría terminado convirtiéndose en una amenaza para intereses ilegales. “Ese fue su error: hacer bien su trabajo”, expresó Claudia Calao con profunda preocupación.
Uno de los datos más delicados revelados en la entrevista es que Gilberto Calao había realizado denuncias formales relacionadas con presuntas irregularidades en devoluciones tributarias, las cuales fueron informadas a sus superiores y puestas en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación hace apenas algunas semanas.
Para su familia, este hecho resulta clave en la investigación del crimen. “Él denunció. No se quedó callado. Y creemos que eso fue lo que lo condenó”, sostuvo su hermana.
Estas revelaciones aumentan la presión sobre las autoridades, en medio de un clima de creciente preocupación por la seguridad de los funcionarios públicos que combaten la corrupción en el país.
El asesinato del director seccional de la DIAN en Tuluá no solo enluta a una familia, sino que enciende las alarmas sobre los riesgos que enfrentan quienes luchan contra estructuras criminales y redes corruptas desde el Estado.



