La industria cinematográfica internacional atraviesa un momento de duelo tras conocerse la muerte de la actriz y guionista Catherine O’Hara, recordada mundialmente por su papel como Kate McCallister, la madre de Kevin, en la icónica película Mi pobre angelito. La intérprete falleció el viernes 30 de enero en Los Ángeles, a los 71 años, según confirmó la cadena CNN citando a un miembro del equipo de su representante, Marc Gurvitz.
Hasta el momento, las causas exactas del fallecimiento no han sido reveladas. De acuerdo con reportes de medios locales, los servicios de emergencia acudieron a su residencia en el exclusivo barrio de Brentwood tras una llamada realizada poco antes de las cinco de la mañana, luego de que la actriz presentara dificultades respiratorias. Posteriormente fue trasladada a un centro hospitalario, donde se confirmó su deceso.
El portal TMZ informó que O’Hara atravesaba una enfermedad de corta duración, aunque no se han ofrecido detalles clínicos oficiales. La noticia tomó por sorpresa tanto a seguidores como a colegas, ya que la actriz mantenía una agenda laboral activa y tenía prevista su participación en un evento público en Santa Mónica relacionado con la segunda temporada de la serie The Studio.
Nacida en marzo de 1954 en Toronto, Canadá, Catherine O’Hara inició su carrera artística en la década de los años 70 como integrante del legendario grupo de comedia Second City, semillero de grandes figuras del humor norteamericano. Desde allí dio el salto al cine y la televisión, consolidándose como una actriz de enorme rango interpretativo.
Su filmografía incluye títulos emblemáticos como Beetlejuice (1988) y Mi pobre angelito (1990), que la catapultaron al reconocimiento global. Más adelante, desarrolló una prolífica colaboración con el director Christopher Guest en célebres falsos documentales como Waiting for Guffman y Best in Show, donde su talento para la comedia sofisticada alcanzó nuevas dimensiones.
En los últimos años, lejos de retirarse, O’Hara vivió una etapa de renovado reconocimiento crítico. Participó en producciones recientes como Argylle, prestó su voz a filmes animados como Elemental y Robot Salvaje —nominada al Óscar en 2025— y destacó con su papel en la segunda temporada de The Last of Us.
Especial mención merece su interpretación de Patty, una productora resentida en la serie The Studio de Apple TV, producción ganadora del más reciente Globo de Oro, rol que le valió una nominación individual que hoy queda como la última de su carrera.
Desde 1992 estuvo casada con el diseñador y director Bo Welch, a quien conoció durante el rodaje de Beetlejuice. Juntos formaron una familia con sus dos hijos, Luke y Matthew Welch. O’Hara también mantuvo una relación especialmente cercana con Macaulay Culkin, vínculo que trascendió el set de Mi pobre angelito y que ambos evocaron con afecto durante décadas.
Con su partida, Catherine O’Hara deja un legado artístico profundo, construido a partir del humor inteligente, la sensibilidad dramática y una ética profesional que la mantuvo vigente hasta el final. Mientras persisten las preguntas sobre las circunstancias de su muerte, el consenso es claro: el cine y la televisión pierden a una de sus figuras más queridas y respetadas.




