Tras obtener más de 1,6 millones de votos, la candidata del Centro Democrático reconoció la victoria de Abelardo de la Espriella y anunció que lo respaldará en la segunda vuelta presidencial. Álvaro Uribe también pidió votar por el candidato de Defensores de la Patria.
La primera gran alianza política de la segunda vuelta presidencial ya comenzó a tomar forma. La candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, reconoció la contundente votación obtenida por Abelardo de la Espriella y anunció públicamente que respaldará su candidatura en la disputa definitiva por la Presidencia de la República.
La decisión fue interpretada por diversos sectores políticos como el inicio de un proceso de reunificación de la derecha colombiana alrededor del candidato de Defensores de la Patria, quien se convirtió en el gran ganador de la primera vuelta presidencial al superar los diez millones de votos en el preconteo nacional.
Lejos de asumir una posición neutral, Paloma Valencia decidió fijar rápidamente una postura política frente al nuevo escenario electoral. “A pesar de los ataques y las heridas, tenemos el corazón dispuesto a servirle a Colombia”, afirmó antes de felicitar a Abelardo de la Espriella por lo que calificó como una “impresionante victoria”.
Acto seguido, anunció que de manera personal votará por el abogado barranquillero en la segunda vuelta presidencial. El mensaje tiene un peso político considerable. Durante meses, Valencia representó la apuesta del uribismo para intentar recuperar el poder nacional. Sin embargo, los resultados dejaron claro que una parte importante del electorado de derecha encontró en Abelardo una alternativa más atractiva para enfrentar al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda.
Más allá del respaldo individual de la congresista, la señal enviada desde el Centro Democrático apunta hacia un objetivo estratégico: consolidar una gran coalición de sectores conservadores, liberales independientes, empresarios y votantes de centroderecha para enfrentar al petrismo en la segunda vuelta.
Paloma Valencia invitó a quienes la respaldaron en las urnas a acompañar esa tarea política. “Debemos estar firmes al lado de las ideas de la libertad, del progreso, de la iniciativa privada y del cuidado de los más pobres”, expresó al pedir el voto para derrotar la continuidad del proyecto político de izquierda.
La decisión de la candidata fue rápidamente respaldada por la dirección nacional del Centro Democrático. Gabriel Vallejo, presidente de la colectividad, confirmó el apoyo institucional a Abelardo de la Espriella, dejando atrás cualquier duda sobre la posición oficial del partido. Pero el pronunciamiento más esperado llegó desde el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
En un mensaje dirigido al país, el máximo líder del uribismo reconoció la derrota electoral de su partido y asumió responsabilidades por los resultados. “Colombianos, hemos perdido. Asumo humildemente mis responsabilidades. Colombia ha descubierto a una gran líder, con toda la vigencia hacia el futuro, Paloma Valencia”, expresó.
Sin embargo, el expresidente fue más allá y pidió votar por Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial, argumentando que representa la defensa de la Constitución, las libertades individuales, la iniciativa privada y un modelo de Estado austero.
El pronunciamiento de Uribe tiene una enorme relevancia política porque simboliza el reconocimiento de un nuevo liderazgo dentro de la derecha colombiana. Durante más de dos décadas, el expresidente fue el principal articulador de ese sector político. Hoy, por primera vez, respalda a una figura que surgió por fuera de las estructuras tradicionales del uribismo y que logró construir una fuerza electoral propia.
La adhesión de Paloma Valencia, del Centro Democrático y del propio Álvaro Uribe marca el inicio de una nueva etapa en la campaña presidencial. La primera vuelta definió quiénes siguen en competencia. La segunda comenzará a definir quién logra construir la mayoría necesaria para gobernar Colombia y en esa batalla, la derecha parece haber tomado una decisión: cerrar filas alrededor de Abelardo de la Espriella para enfrentar a Iván Cepeda en una de las contiendas más polarizadas y decisivas de la historia reciente del país.



