Una investigación desarrollada por estudiantes del Programa de Economía de la Universidad de Cartagena pone en el centro del debate público una problemática estructural: la feminización del trabajo de cuidado no remunerado y su impacto en la participación laboral, la autonomía económica y el desarrollo territorial en Cartagena de Indias.
El estudio, “Análisis económico, social y laboral de los cuidadores de personas con discapacidad en la ciudad de Cartagena de Indias”, constituye un aporte empírico relevante en un contexto caracterizado por la ausencia de estadísticas oficiales consolidadas sobre esta población. A partir de una caracterización sistemática, los investigadores identifican patrones de desigualdad persistentes que vinculan el cuidado con brechas de género y exclusión económica.
Los resultados evidencian una concentración significativa del trabajo de cuidado en mujeres: el 95,45% de los cuidadores corresponde a este grupo, frente a un 4,55% de hombres. En términos absolutos, de 289 cuidadores identificados, aproximadamente 276 son mujeres.
Este fenómeno no solo confirma tendencias observadas a nivel nacional, sino que refleja una asignación desigual de roles que condiciona las trayectorias laborales femeninas. La sobrecarga de responsabilidades domésticas y de cuidado limita la acumulación de capital humano, restringe la inserción en el mercado laboral y reduce las posibilidades de movilidad social.
Desde una perspectiva económica, el estudio introduce el concepto de “costo invisible del cuidado”, asociado al conjunto de ingresos, oportunidades laborales y desarrollo profesional a los que renuncian los cuidadores.
Los indicadores laborales refuerzan esta hipótesis:
- El 83,33 % no percibe ingresos propios.
- Apenas el 2,27 % cuenta con empleo formal.
- El 44,7 % se encuentra en búsqueda activa de empleo.
- El 93,18 % manifiesta disposición a trabajar bajo condiciones de apoyo al cuidado.
Adicionalmente, el 58,33% de los cuidadores asume esta labor desde el nacimiento del familiar con discapacidad, lo que implica una desvinculación prolongada —y en muchos casos permanente— del mercado laboral.
Este escenario se traduce en una pérdida significativa de productividad agregada. Aunque el trabajo de cuidado representa cerca del 20% del PIB nacional y el 27% en la región Caribe, su exclusión de las cuentas formales distorsiona la medición de la actividad económica y subestima su contribución real.
La investigación subraya que la salida de población en edad productiva del mercado laboral tiene efectos directos sobre la dinámica económica de la ciudad. La reducción de la oferta laboral, combinada con altos niveles de informalidad —que en Cartagena alcanzaron el 49% a inicios de 2025—, configura un entorno de baja productividad y alta vulnerabilidad social.
En este contexto, el cuidado no remunerado opera como un factor que profundiza las desigualdades existentes, al concentrar la dependencia económica en los hogares y limitar la diversificación de ingresos.
- Lineamientos para política pública
A partir de los hallazgos, los investigadores proponen una agenda de intervención orientada a la institucionalización del cuidado como componente estratégico del desarrollo:
- Reconocimiento estadístico y económico del cuidado, integrándolo en sistemas de cuentas nacionales y locales.
- Implementación de transferencias o apoyos económicos dirigidos a cuidadores.
- Desarrollo de infraestructura de cuidado, como centros diurnos y redes comunitarias.
- Promoción de esquemas laborales flexibles, incluyendo teletrabajo y empleo parcial.
- Incentivos a la contratación inclusiva en el sector privado.
- Fortalecimiento de sistemas de información para la caracterización de esta población.
- Transversalización del enfoque de género en la política pública.
Asimismo, se plantea la necesidad de avanzar hacia un sistema territorial de cuidado que articule servicios sociales, sanitarios y laborales bajo un enfoque de corresponsabilidad.
El estudio no solo llena un vacío de información a nivel local, sino que proporciona insumos técnicos para la formulación de políticas públicas basadas en evidencia. En particular, permite dimensionar el impacto del cuidado no remunerado como una variable crítica en la ecuación del desarrollo económico y la equidad de género.
En ese sentido, la investigación consolida el papel de la academia en la generación de conocimiento aplicado y en la producción de insumos estratégicos para la toma de decisiones públicas. Asimismo, permite dimensionar el cuidado no remunerado como una variable crítica dentro del análisis del desarrollo económico y la equidad de género, posicionándolo como un componente central en la formulación de políticas orientadas a la inclusión y la sostenibilidad.



