Jesús de Nazaret no fundó una institución denominada Iglesia católica durante su vida. Sin embargo, la Iglesia católica sostiene que tiene su origen en Jesucristo y en el apóstol Pedro. Las distintas iglesias cristianas que hoy existen son el resultado de procesos históricos y de decisiones humanas.
El Estado de la Ciudad del Vaticano nació en 1929 con la firma de los Pactos de Letrán entre la Santa Sede, representada por el papa Pío XI, y el gobierno italiano de Benito Mussolini. El Papa es la máxima autoridad de la Iglesia católica y, aunque es un ser humano, recibe el tratamiento de Santo Padre. La doctrina católica no sostiene que el Papa sea infalible en todo lo que dice o hace, sino únicamente cuando proclama solemnemente una enseñanza sobre fe o moral, bajo condiciones muy específicas.
A lo largo de su historia, la Iglesia católica ha sido objeto de críticas por prácticas como la venta de indulgencias, el uso del temor al pecado, al infierno y al purgatorio como herramientas de enseñanza religiosa, así como por el peso de algunos dogmas y tradiciones.
Cuando el monje agustino Martín Lutero cuestionó estas prácticas, especialmente la venta de indulgencias, dio inicio a la Reforma Protestante en 1517, proceso del que surgirían numerosas iglesias protestantes.
Desde entonces, las iglesias evangélicas han experimentado un crecimiento constante, dirigidas por miles de pastores de diferentes corrientes doctrinales. En muchas de ellas, el diezmo ocupa un lugar importante como forma de sostenimiento de la congregación y de sus actividades.
Muchos creyentes consideran, sin embargo, que algunos pastores dedican una parte importante de sus predicaciones a insistir en el diezmo y en los beneficios espirituales y materiales que este traería. Esa percepción ha generado cuestionamientos sobre el manejo de los recursos económicos dentro de algunas iglesias.
También es evidente que algunos líderes religiosos han alcanzado una gran prosperidad económica, llegando a poseer varias iglesias, empresas, propiedades y, en algunos casos, medios de transporte privados, exhibiendo un estilo de vida muy diferente al de muchos de sus fieles.
En los últimos días se ha generado una polémica en Latinoamérica a raíz de un reportaje de investigación realizado por la periodista dominicana Nuria Piera sobre la pastora Yesenia Then. El informe cuestiona algunas enseñanzas relacionadas con el diezmo y expone el importante patrimonio económico que ha construido a lo largo de su ministerio.
Al mismo tiempo, es justo reconocer que Yesenia Then también ha desarrollado una destacada labor como escritora, conferencista y líder cristiana. Dirige el ministerio Centro Cristiano Soplo de Vida, en República Dominicana, y ha publicado más de veinte libros relacionados con la fe cristiana.
No todos los pastores son millonarios ni todos predican el llamado evangelio de la prosperidad. Existen numerosos líderes que desarrollan un trabajo pastoral sencillo y dedicado al servicio de sus comunidades. Otros, como Guillermo Maldonado y Cash Luna, son reconocidos exponentes de esa corriente teológica y dirigen megatemplos que congregan a miles de personas.
La fe debe conducir al encuentro con Dios y al servicio del prójimo. Cuando el dinero ocupa un lugar predominante en el mensaje religioso, resulta legítimo que los creyentes se hagan preguntas y ejerzan un juicio crítico sobre quienes tienen la responsabilidad de guiarlos espiritualmente.



