La muerte de Sebastián Loaiza Tobío, exsoldado profesional colombiano y contratista militar en Oriente Medio, ha provocado una profunda conmoción en el sur del departamento de Bolívar, especialmente en el corregimiento de Yatí, jurisdicción de Magangué, de donde era oriundo.
Loaiza Tobío falleció en Dubái, en medio de un ataque con drones que impactó objetivos estratégicos en la zona, en el contexto de la creciente tensión militar internacional derivada de las acciones conjuntas de Estados Unidos e Israel contra Irán, un escenario que ha incrementado los riesgos para civiles y personal vinculado a operaciones logísticas y de seguridad en la región.
- Un ataque repentino en medio de la ofensiva
Según información entregada por familiares del colombiano, el ataque ocurrió de manera inesperada cuando un grupo de contratistas, entre ellos Loaiza, acababa de abandonar un búnker de protección tras un primer bombardeo. Fue en ese momento cuando se produjo una segunda oleada de drones que terminó por impactar la zona.
“En ese instante el bombardeo volvió a ponerse fuerte”, relató Álvaro José Loaiza, hermano del fallecido, en declaraciones entregadas a medios nacionales, confirmando que el impacto ocurrió durante ese nuevo despliegue aéreo.
Aunque las autoridades aún no han entregado un informe oficial detallado sobre las circunstancias exactas del ataque, la familia sostiene que la secuencia fue rápida y devastadora, sin posibilidad de reacción para quienes se encontraban en el lugar.
Sebastián Loaiza había visitado Colombia recientemente, entre los meses de julio y septiembre de 2025, periodo en el que compartió con su familia en Yatí y fortaleció los vínculos con sus seres queridos tras años de trabajo en el exterior. Durante esa estancia, sus padres, hermanos y su compañera sentimental le insistieron en la necesidad de concluir su contrato en Oriente Medio debido a los riesgos asociados al conflicto armado en esa región del mundo.
De acuerdo con sus allegados, el exsoldado ya contemplaba regresar definitivamente al país en los próximos meses, una decisión que hoy cobra un significado doloroso para su familia, que lo esperaba de vuelta en casa.
- Una familia en duelo y un proceso complejo
Loaiza Tobío deja dos hijas: una niña de diez años, residente en Medellín, y una bebé fruto de su relación actual, quienes ahora enfrentan la ausencia de su padre en medio de un duelo marcado por la distancia y la incertidumbre.
Mientras la comunidad de Yatí acompaña a la familia en su dolor, los parientes del exmilitar han iniciado un complejo proceso administrativo y diplomático para lograr la repatriación de su cuerpo a Colombia. Sin embargo, las autoridades han advertido que este trámite podría tardar varias semanas debido a los protocolos internacionales y a las condiciones de seguridad derivadas del conflicto en la región.
“Nos han pedido paciencia porque es un proceso bastante demorado”, manifestó su hermano, al explicar que el traslado podría tardar cerca de un mes antes de concretarse.
- Un adiós que espera su regreso
En el corregimiento de Yatí, vecinos y familiares recuerdan a Sebastián Loaiza como un hombre trabajador que pasó más de doce años prestando servicio fuera del país, buscando estabilidad económica para su familia. Ahora, la comunidad espera la llegada de sus restos para rendirle un último homenaje y cerrar un capítulo marcado por la distancia, el sacrificio y una vida dedicada al trabajo lejos de su tierra.
Su muerte no solo enluta a una familia, sino que refleja los riesgos que enfrentan cientos de colombianos que trabajan en zonas de alta tensión internacional, muchas veces movidos por la necesidad económica y la esperanza de un mejor futuro para sus hogares.



