Entre las aguas del río Magdalena y la memoria viva de su arquitectura republicana, Calamar comienza a consolidarse como uno de los destinos culturales emergentes más prometedores del departamento de Bolívar. Hoy, este municipio se transforma con más color, identidad y participación comunitaria gracias al proyecto +VIDA Calamar, una iniciativa que impulsa su proyección como un destino turístico sostenible.
El proceso de transformación que vive Calamar no solo embellece sus calles, sino que rescata su esencia histórica y fortalece el orgullo de su gente. Con la participación activa de la comunidad y el apoyo de la Gobernación de Bolívar, la Fundación Santo Domingo y la Fundación Pintuco, el municipio avanza hacia una nueva etapa donde el turismo cultural y la identidad local se convierten en motores de desarrollo.
Uno de los principales logros del proyecto ha sido la revitalización de 21.250 metros cuadrados de fachadas pertenecientes a 260 casas patrimoniales, devolviendo a estas viviendas republicanas sus colores originales y resaltando el valor arquitectónico que caracteriza al municipio. Estas fachadas, hoy llenas de vida, narran la historia de la mezcla cultural que define a Calamar y se convierten en un atractivo visual para visitantes y viajeros.
Además del embellecimiento urbano, el proyecto avanza en la creación de mobiliarios urbanos diseñados a partir de la identidad local y en la unificación de la señalética comercial, fortaleciendo la imagen del municipio y facilitando la experiencia de quienes lo recorren. Estas acciones buscan consolidar un entorno armonioso que invite a caminar sus calles, descubrir sus tradiciones y disfrutar de su riqueza cultural.

El turismo en el municipio de Calamar también se fortalece desde la economía local. Actualmente, quince iniciativas productivas están siendo impulsadas, promoviendo una oferta turística basada en la gastronomía tradicional, los oficios ancestrales y las expresiones culturales propias del territorio. Este enfoque permite que los visitantes no solo observen el municipio, sino que vivan experiencias auténticas que reflejan el alma de su gente.
El corazón de esta transformación es la comunidad. Jóvenes, adultos, emprendedores, líderes y comerciantes han participado en múltiples jornadas de voluntariado y formación, demostrando que el turismo sostenible nace del trabajo colectivo. En estas actividades, los habitantes se han reunido para pintar fachadas, restaurar espacios públicos y crear rutas de murales artísticos que hoy comienzan a dibujar un nuevo paisaje urbano lleno de significado.
Uno de los momentos más representativos fue la reciente jornada comunitaria realizada en la plaza de la iglesia Inmaculada Concepción, donde decenas de voluntarios se reunieron desde tempranas horas con brochas y pinturas para dar los últimos toques de color a este emblemático espacio. Esta actividad simboliza el espíritu de unión que impulsa el renacer turístico de Calamar.
Con más de ocho meses de trabajo continuo, el proyecto +VIDA Calamar ha logrado algo más que una transformación física: ha fortalecido el sentido de pertenencia y ha despertado una visión compartida de futuro. Hoy, Calamar se proyecta como un destino que invita a descubrir su historia, recorrer sus calles llenas de color y conectarse con la riqueza cultural que fluye junto al río Magdalena.
Así, Calamar se posiciona como un territorio que abre sus puertas al turismo sostenible, donde la tradición, el arte y la participación comunitaria se convierten en la mejor invitación para quienes buscan destinos auténticos y llenos de identidad en el corazón de Bolívar.



