En medio de aplausos, abrazos y lágrimas de emoción, el barrio Las Delicias de Cartagena de Indias vivió una jornada que para muchos habitantes representa mucho más que la entrega de dos calles pavimentadas. La comunidad celebró el fin de años de abandono, barro e incomunicación, gracias a las nuevas obras de infraestructura impulsadas por la administración del gobernador de Bolívar, Yamil Arana.
La intervención, ejecutada por la Gobernación de Bolívar, contempla la pavimentación de la carrera 27A entre calles 37 y 39, y de la calle 37 entre carreras 27A y 28, mejorando de manera significativa la movilidad y las condiciones urbanas de este sector popular de Cartagena. Pero más allá de la obra física, el impacto social es el verdadero mensaje político detrás de la intervención.
Durante años, los habitantes de Las Delicias convivieron con calles destruidas, problemas de acceso y dificultades permanentes durante las temporadas de lluvia. Cada aguacero convertía las vías en corredores de barro que afectaban especialmente a niños, adultos mayores y comerciantes del sector. Hoy, esa realidad empieza a quedar atrás.
La entrega de las obras estuvo acompañada por la primera dama de Bolívar, Angélica Salas, y la secretaria de Infraestructura, Laura Vítola, quienes recorrieron las nuevas vías junto a líderes comunitarios y residentes que reconocieron públicamente el cambio que comienza a vivir el barrio.

“Estas calles representan progreso, bienestar y mejores oportunidades para nuestras familias”, expresó Salas durante el encuentro con la comunidad, resaltando el compromiso social de la administración departamental con los sectores históricamente olvidados. Y precisamente allí parece estar concentrándose una de las apuestas más visibles del gobernador Arana: llevar inversión pública a barrios donde durante años las comunidades sintieron que el desarrollo nunca llegaba.
La transformación de Las Delicias se suma a una estrategia de intervención territorial que busca conectar infraestructura con dignidad social. En sectores populares de Cartagena, donde muchas veces las promesas oficiales terminaban diluidas entre trámites y anuncios, la pavimentación de calles comienza a convertirse en un símbolo concreto de gestión.
Los testimonios de la comunidad reflejan esa percepción.
“Esperamos esta obra durante muchos años. Hoy tenemos una calle bonita, segura y digna”, afirmó Digna Hernández, residente del sector, mientras niños del barrio recorrían las nuevas vías en bicicletas y patines, algo que antes resultaba prácticamente imposible.
Por su parte, Yaneth Carrillo recordó que durante años las lluvias convertían el sector en una zona intransitable. “El gobernador vino, escuchó nuestras necesidades y hoy estamos viendo esta hermosa realidad”.
El presidente de la Junta de Acción Comunal, Javier Álvarez, aseguró que la obra marca “un antes y un después” para la comunidad y destacó que las nuevas vías mejorarán no solo la movilidad, sino también la seguridad y la calidad de vida de cientos de familias.
En términos políticos, las obras también empiezan a consolidar la imagen de un gobernador que busca posicionarse desde la ejecución y la presencia territorial. En una ciudad donde históricamente muchas comunidades reclaman abandono estatal, las intervenciones visibles en barrios populares tienen un alto impacto ciudadano y electoral.
La apuesta de Yamil Arana parece apuntar precisamente a eso: convertir la infraestructura en una herramienta de confianza pública y cercanía con la gente.
Mientras cae la tarde sobre Las Delicias, las nuevas calles ya no son únicamente concreto recién puesto. Para muchos habitantes representan algo mucho más profundo: la sensación de que, después de años de espera, el progreso finalmente comenzó a tocar la puerta del barrio.



