La prevención de enfermedades zoonóticas se consolida como un desafío de salud pública. Expertos insisten en la vacunación, la desparasitación y el enfoque «Una Sola Salud» para reducir los riesgos.
Las enfermedades que pueden transmitirse de los animales a las personas continúan representando uno de los mayores desafíos para la salud pública en el mundo. De acuerdo con expertos en salud animal, existen más de 200 enfermedades zoonóticas identificadas, razón por la cual la prevención, el control sanitario y la tenencia responsable de animales cobran cada vez mayor importancia.
En Colombia, durante 2026, las zoonosis hacen parte de los eventos priorizados dentro del sistema de vigilancia epidemiológica. Entre las enfermedades bajo seguimiento se encuentran la rabia, la leptospirosis y otras patologías transmitidas por animales domésticos o por vectores como pulgas, garrapatas y mosquitos.
La prevención comienza en los hogares. Mantener al día los esquemas de vacunación, realizar desparasitaciones internas y externas y acudir periódicamente al médico veterinario son acciones fundamentales para disminuir el riesgo de contagio entre animales de compañía y seres humanos.
En el caso de los animales de producción, las medidas de bioseguridad adquieren un papel estratégico. Programas permanentes de vacunación, monitoreo sanitario y vigilancia epidemiológica permiten proteger la salud animal, garantizar alimentos seguros para el consumo y reducir la posibilidad de transmisión de enfermedades hacia la población.
«La prevención de las zoonosis requiere un compromiso conjunto bajo el concepto de One Health (Una Sola Salud), donde el bienestar animal, la salud humana y el cuidado del ambiente están conectados», afirmó Jayme Dias de Lima, director general de MSD Salud Animal en Colombia.
El concepto de Una Sola Salud ha sido adoptado por organismos internacionales y busca integrar el trabajo de médicos veterinarios, autoridades sanitarias, productores agropecuarios, técnicos agrícolas y comunidades para enfrentar los riesgos sanitarios desde una perspectiva integral.
Los especialistas advierten que fortalecer la educación sobre estas enfermedades es una herramienta clave para que las familias puedan convivir de manera segura con perros, gatos y otros animales, al tiempo que se protege la salud pública.
La prevención no solo beneficia a quienes conviven con mascotas. También protege a los trabajadores del sector pecuario, a los productores de alimentos y a millones de consumidores que dependen de una cadena productiva segura.
En un escenario donde las enfermedades emergentes representan un reto permanente para los sistemas de salud, los expertos coinciden en que cuidar la salud de los animales significa también proteger la vida y el bienestar de toda la población.



