“…El nuevo gobierno debe entrar con talante, ya no es el candidato de un partido, es el presidente de los colombianos…”
Hablar de corrupción en Colombia, es de vieja data, parece ser que el nacimiento de la patria tenía un apellido “Corrupción”. Estamos enmarcados entre uno de los estados en el mundo con mayores niveles de ese fenómeno que carcome nuestra economía y las cifras poco cambian por los numerosos casos que se presentan a diario, y todos los presidentes han tenido como premisa combatirla, sin resultados positivos, y es así como, según Transparencia Internacional, en el 2024 nos encontrábamos con 39 puntos sobre 100, para el 2025 también con una calificación de 39 puntos sobre 100, para el 2026 se ubicó con 37 puntos, siendo 100 muy transparente y 0 muy corrupto.
Y es que día a día, se destapan nuevos escándalos, lo que sirve para reafirmar que la corrupción es el peor de los males que ha generado el ser humano y su historia se remonta a la antigüedad, pero lo que se vive en Colombia es para Ripley, por el axioma inexplicable, que ser corrupto es la forma con la que debemos convivir ya que ser corrupto si paga, y es un honor tener diploma de convicto o ex convicto.
Por la anterior razón siempre hemos exigido que un presidente debe ser un estadista, ya que debe estar diseñado para resolver el problema económico-político-social, impulsar el empresarismo, generar empleo y bienestar, eliminar la guerra con justicia o con acuerdos reales, considerando el espejo retrovisor como un elemento de corrección y no para justificar en el futuro, que por dicho motivo las promesas de campaña son incumplibles.
El próximo 7 de agosto de 2026, se conmemoran 68 años del retorno de nuestra democracia con el famoso Frente Nacional, y ese día será el de la posesión del nuevo presidente Abelardo de la Espriella, y debe entender que en todos los cambios de gobiernos encontraron de sus sucesores huecos fiscales que son normales en toda administración y para ello, el pueblo en su sabiduría popular los eligen para gobernar, y por tal razón deben demostrar competencia, visión futurista, tomando lo bueno del pasado y corregir lo malo, a sabiendas que los problemas políticos-sociales-económicos son perenes, cambiantes de manera abrupta o en casos inesperadas, entre otros.
El nuevo gobierno debe entrar con talante, ya no es el candidato de un partido, es el presidente de los colombianos, y si a De la Espriella le va mal, a los colombianos también, observamos problemas con las comisiones de empalme al asegurar que la “olla estaba raspada”, ¿y quién no sabe lo anterior? ¿alguien en su real saber y entender nos podrá ilustrar si existe un país que entregue el poder a su sucesor saneado económicamente?
Recordar es refrescar la memoria histórica, Andrés Pastrana dejó un hueco de 7,3 billones, Santos, superior a 14 billones, Álvaro Uribe, del 2002 al 2010, dejó otro hueco de 21 billones, lo de Duque posiblemente tiene su explicación por la pandemia y entregó un déficit fiscal de $83 billones, siendo José Manuel Restrepo actual vice electo ministro de hacienda, cosa que también sucederá con Petro cuando al entregar su mandato las cifras estarán en el orden de los 30 billones.
Todos los gobernantes requieren dinero para implementar su plan de desarrollo, el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, propone reglamentar la política económica con buenas decisiones sobre gasto público, los impuestos, con modelos económicos de responsabilidad fiscal, impulsando la inversión privada, reducir el tamaño del Estado, una real estabilidad macroeconómica, combatir el desempleo, confiabilidad a los mercados nacionales e internacionales y un control especial a la corrupción, la evasión y con drástica disciplina fiscal
En cuanto a la política monetaria, respetando las decisiones del Banco de la República para el control de la inflación, las tasas de interés, los excesos o ausencia del gasto de la familia que afectan la oferta y la demanda.
Criticar lo que va recibir consideramos no es lo elegante, pero si es correcto implementar una verdadera agenda a favor de nuestra economía con entes multilaterales internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) buscando su real apoyo conjuntamente con los Estados Unidos, nuestro principal aliado económico.
Estamos seguros, como toda administración nueva, que la entrante presentará una reforma tributaria para buscar los recursos que requieren para la gobernabilidad, pero el camino es espinoso y culebrero, dejar atrás el espejo retrovisor no es fácil, recordemos que la política es dinámica y cambiante…



