El presidente Abelardo de la Espriella confirmó, en su primer discurso tras asumir el cargo, que su Gobierno autorizará el desarrollo de fracking en Colombia bajo criterios que calificó como “responsables y sostenibles”. La decisión abre nuevamente uno de los debates ambientales, económicos y jurídicos más controvertidos del país.
CALI.— El Gobierno de Abelardo de la Espriella puso sobre la mesa una de sus primeras decisiones de alto impacto en materia energética: Colombia volverá a permitir el desarrollo de proyectos de fracturamiento hidráulico, conocido como fracking, con el propósito de incrementar las reservas de petróleo y gas.
La confirmación fue hecha por el propio mandatario durante su primer discurso como presidente de la República, pronunciado en el Cantón Militar Pichincha, en Cali, hasta donde se trasladó después de la ceremonia de posesión realizada en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali.
“Vamos a autorizar, cumpliendo los aspectos técnicos, el desarrollo de fracking responsable y sostenible”, afirmó De la Espriella ante los militares.
El anuncio marca un giro frente a la discusión que durante los últimos años ha rodeado esta técnica de extracción de hidrocarburos y reactiva una controversia que ha enfrentado posiciones ambientales, económicas, jurídicas y energéticas.
- Fracking: la apuesta por aumentar las reservas
Para el Gobierno, el fracking representa una alternativa para incrementar las reservas de petróleo y gas, fortalecer la seguridad energética y generar nuevos ingresos para el país. La discusión cobra especial relevancia en un escenario en el que la disponibilidad futura de hidrocarburos se ha convertido en uno de los principales asuntos de la política energética nacional.
Los defensores de esta técnica sostienen que Colombia podría aprovechar recursos existentes en el subsuelo mediante tecnologías que, bajo estrictos controles técnicos y ambientales, permitan ampliar la producción nacional.
Pero la decisión también enfrenta cuestionamientos. Sus críticos advierten sobre los posibles impactos ambientales asociados al fracturamiento hidráulico, entre ellos el uso intensivo de agua, los riesgos de contaminación de fuentes hídricas, la posible generación de actividad sísmica y el manejo de las sustancias empleadas durante el proceso.
Por esa razón, el anuncio presidencial promete convertirse nuevamente en uno de los principales debates nacionales entre Gobierno, sectores empresariales, organizaciones ambientales, comunidades y autoridades territoriales.
- Una “batalla cultural” por la familia
Pero el fracking no fue el único anuncio de alto contenido político realizado por De la Espriella. En su discurso, el mandatario aseguró que su Gobierno también emprenderá una “batalla cultural” para defender a la familia como eje central de la sociedad colombiana.
“No existe política pública capaz de reemplazar la obra que una familia unida puede realizar por sus hijos y su país. En los hogares se aprenden los principios, se cultivan las virtudes y se forman los ciudadanos. La fortaleza de la familia es la fortaleza de Colombia”, sostuvo.
Con esta declaración, el nuevo Gobierno introdujo uno de los componentes ideológicos que marcarían su administración: la defensa de la familia como fundamento de sus políticas sociales y de formación ciudadana.
- Del acto de posesión al Cantón Militar Pichincha
El escenario escogido para el discurso también tuvo un significado político. Aunque la ceremonia de posesión se realizó en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, De la Espriella decidió trasladarse posteriormente al Cantón Militar Pichincha, donde dirigió su mensaje ante integrantes de las Fuerzas Militares.
El mandatario había expresado previamente su intención de realizar parte de su primer acto presidencial junto a los uniformados, a quienes presentó como los “verdaderos héroes de la patria”.
Desde allí, De la Espriella trazó dos de los primeros grandes ejes de su Gobierno: una nueva apuesta por la explotación de hidrocarburos mediante fracking y una agenda política centrada en la defensa de la familia.
El anuncio sobre el fracturamiento hidráulico, sin embargo, apenas abre la discusión. Su eventual implementación deberá estar acompañada de los procedimientos técnicos, ambientales y regulatorios correspondientes, mientras el país vuelve a debatir una pregunta que ha dividido a Colombia durante años: ¿es posible aumentar las reservas de petróleo y gas mediante fracking sin comprometer los recursos naturales y las comunidades?



