El ministro de Justicia, Iván Cancino, llegó a Barranquilla tras los recientes hechos violentos y aseguró que el Gobierno Nacional priorizará la lucha contra el sicariato, la extorsión y las redes criminales que operan desde las cárceles.
La seguridad de Barranquilla se convirtió en el centro de una reunión entre el ministro de Justicia, Iván Cancino; el alcalde Alejandro Char y el director del Inpec, coronel Daniel Gutiérrez, luego de los recientes hechos de violencia registrados en la ciudad, entre ellos la masacre ocurrida en el barrio Las Nieves.
Durante el encuentro, las autoridades analizaron el panorama de seguridad y las acciones necesarias para enfrentar delitos como homicidio, sicariato y extorsión, fenómenos que han generado preocupación entre los habitantes y las autoridades locales.
El alcalde Alejandro Char reconoció que la seguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones de los barranquilleros y reclamó resultados concretos frente a las estructuras criminales. “Está pasando cosas desde las últimas semanas que no queremos que pasen. El sueño de los barranquilleros cada día es más difícil. Las muertes, los homicidios, las cárceles no son suficientes”.
- “Cero tolerancia” contra la extorsión carcelaria
El ministro Iván Cancino aseguró que una de las prioridades del Gobierno Nacional será combatir el sicariato y la extorsión, con especial énfasis en las redes que presuntamente coordinan actividades criminales desde establecimientos penitenciarios. “El mandato del señor presidente de la República es estar en las regiones y a la ciudad la tiene muy grave en este momento extorsión y sicariato. Vamos a combatir eso, vamos a tener cero tolerancia”.
El funcionario advirtió además que se reforzarán las acciones contra la denominada extorsión carcelaria y aseguró que los responsables serán perseguidos mediante las herramientas de la justicia. “Esos delincuentes no pueden sonreír, tienen que saber que el peso de la ley los va a perseguir donde sea para proteger a la ciudadanía”, agregó.
Cancino también anunció que Barranquilla tendrá atención prioritaria por parte del Gobierno Nacional y que se buscarán resultados y soluciones rápidas para enfrentar los delitos que afectan la seguridad de la ciudad y golpear las finanzas de las organizaciones criminales.
- Char reconoce preocupación por los resultados
El alcalde de Barranquilla agradeció el respaldo anunciado por el Gobierno Nacional, pero reconoció que las acciones desarrolladas hasta ahora no han generado los resultados que esperan los ciudadanos. “Sus palabras son música para nuestros oídos. Hemos estado solo escuchando Barranquilla, invirtiendo, pero vemos que los resultados no son lo que la gente está demandando”.
El mandatario también expresó preocupación por el impacto que tienen los hechos violentos sobre la percepción de seguridad y la imagen de Barranquilla. “Amanecemos todas las madrugadas con noticias que nos dañan el día a todos los barranquilleros”.
Char destacó que la ciudad mantiene su capacidad para atraer turistas, inversionistas y nuevos proyectos, pero reconoció que los hechos relacionados con seguridad continúan siendo un factor de preocupación. “Esta ciudad va para adelante, la gente viene, turistas llegan, creen en la ciudad, los inversionistas llegan, pero las noticias de la seguridad todavía no son lo que nosotros esperamos”.
- Gobierno y autoridades locales buscan resultados
La reunión se produjo en un momento de alta preocupación por los recientes episodios de violencia registrados en Barranquilla. El alcalde ya había anunciado el refuerzo de la presencia de la Policía Nacional y nuevas reuniones con autoridades del orden nacional.
Ahora, el reto para las instituciones será convertir los anuncios en operativos efectivos contra las estructuras criminales, control de la extorsión desde las cárceles y reducción de los homicidios y ataques de sicariato.
El mensaje del Gobierno Nacional quedó planteado: cero tolerancia frente a la extorsión y el sicariato. La ciudadanía, entretanto, espera que esa advertencia se traduzca en resultados visibles en las calles y dentro de los centros penitenciarios.

