La Alcaldía de Cartagena expidió el Decreto 017 del 15 de enero de 2026, mediante el cual se establece una nueva tarifa para el sistema de transporte masivo TransCaribe. A partir de este 23 de enero de 2026, el valor del pasaje para los usuarios será de $3.900, decisión que responde a un análisis técnico de los costos reales de operación y a la necesidad de preservar la sostenibilidad financiera del sistema.
El ajuste tarifario se explica, principalmente, por la presión que ejercen tres variables macroeconómicas definidas a nivel nacional: el Salario Mínimo Mensual Legal Vigente (SMMLV), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y el costo del combustible, en este caso el gas natural vehicular (GNV). Estas variables inciden de manera directa en la estructura de costos de TransCaribe y determinan la brecha entre la tarifa técnica —que refleja el costo real del servicio— y la tarifa al usuario, concebida como una tarifa social ajustada a la capacidad de pago de la población.
En la operación del sistema, la canasta de costos incluye rubros como la remuneración de los concesionarios Sotramac y Transambiental, la operación de TransCaribe Operador (Cartagena Complementaria Social de Indias), así como gastos asociados al mantenimiento preventivo y correctivo de la flota, lavado y alistamiento de los vehículos, personal de conductores, aseo y vigilancia, y demás actividades necesarias para garantizar la continuidad del servicio. Todos estos componentes están altamente indexados al comportamiento del salario mínimo, la inflación y el precio del combustible.
Durante 2025, la tarifa al usuario se mantuvo en $3.400. Para 2026, el incremento es de $500, equivalente a una variación del 14,7%. En la composición de este ajuste, el aumento del salario mínimo explica el 46% del impacto, el IPC el 34% y el combustible el 20%, consolidando al SMMLV como el factor de mayor incidencia en el valor final de la tarifa.
Para la vigencia 2026, el IPC registró un incremento del 5%, el salario mínimo aumentó un 23% y el combustible presenta una proyección de alza del 35%. Sin embargo, estos incrementos no se trasladaron de manera plena al usuario. Con el fin de preservar el carácter social del sistema y amortiguar el impacto sobre los pasajeros, en el cálculo final solo se aplicó el 10,58% del aumento del salario mínimo y el 7% del incremento del combustible.
En ese contexto, la nueva tarifa de $3.900 busca un equilibrio entre la sostenibilidad operativa de TransCaribe y la protección del usuario frente a un entorno macroeconómico adverso, evidenciando una política tarifaria que prioriza la continuidad del servicio sin desconocer las limitaciones económicas de la ciudadanía.



