Cartagena puede brillar para el turista, deslumbrar al visitante, mostrar sus murallas, hoteles, restaurantes, cruceros, eventos y su Centro Histórico como una postal de prosperidad. Pero hay una pregunta que ningún discurso puede esquivar: ¿De qué sirve tanto brillo si miles de cartageneros no encuentran empleo?
El alcalde Dumek Turbay ha llamado a Cartagena “la ciudad del brillo y el esplendor”. Es una expresión que proyecta una determinada imagen de ciudad. Pero las cifras oficiales del mercado laboral obligan a mirar la otra cara de esa postal que tiene un número preocupante: 13,6%.
Esa fue la tasa de desempleo de Cartagena entre mayo y julio de 2026, según el DANE. Un año atrás era de 9,9%. En doce meses, la desocupación aumentó 3,7 puntos porcentuales.
No es un detalle. No es una variación que pueda esconderse detrás de una fotografía turística. Son aproximadamente 64.000 personas sin empleo y cuando esa cantidad de gente están buscando trabajo, el problema deja de ser exclusivamente económico. Se convierte en un asunto que toca directamente a las familias, a los jóvenes, a los barrios y al futuro de la ciudad.
Mientras Cartagena exhibe su brillo hacia afuera, miles de hogares enfrentan una realidad mucho menos luminosa: ingresos que no llegan, hojas de vida que no reciben respuesta y trabajadores que siguen esperando una oportunidad.
La situación resulta todavía más preocupante entre los jóvenes. El desempleo de la población entre 15 y 28 años llegó al 25,4%. Aproximadamente uno de cada cuatro jóvenes que participa en el mercado laboral está desempleado. Ese dato debería ser suficiente para abrir una discusión urgente porque un joven sin empleo no solamente pierde un ingreso. También pierde la posibilidad de adquirir experiencia, construir una trayectoria laboral y avanzar hacia un proyecto de vida independiente.
Cartagena tiene un problema adicional: la pérdida de ocupación se presentó precisamente en actividades que deberían estar conectadas con la dinámica económica de la ciudad. Comercio, alojamiento, servicios de comida, construcción y entretenimiento aparecen entre los sectores afectados.
El comercio perdió alrededor de 7.400 ocupados, de acuerdo con los datos divulgados a partir de las estadísticas laborales. Entonces surge otra pregunta: ¿Cómo puede hablarse de una economía dinámica si uno de sus principales sectores está perdiendo puestos de trabajo?
Cartagena no carece de actividad económica. Tiene industria, puerto, turismo, hoteles, restaurantes, construcción, tiene comercio, eventos internacionales, una zona industrial como Mamonal y una marca turística reconocida internacionalmente.
Lo que muestran las cifras es que toda esa actividad económica no se está traduciendo en suficientes oportunidades laborales para la población y ahí está el verdadero debate. No se trata de atacar el turismo. Tampoco de desconocer las inversiones o los proyectos que llegan a la ciudad. Se trata de algo mucho más elemental: ¿Cuántos cartageneros están consiguiendo empleo como resultado de ese movimiento económico?
El desarrollo no debería medirse únicamente por los visitantes que llegan, las habitaciones que se ocupan o los eventos que se realizan. También debe medirse por las familias que consiguen ingresos estables, por los jóvenes que obtienen su primer contrato, por las mujeres que encuentran una oportunidad laboral, por los trabajadores que pasan de la informalidad a un empleo formal, por quienes pueden pagar una vivienda, alimentar a sus hijos y planificar su futuro gracias a un salario.
La administración distrital tiene programas y estrategias incorporados en su Plan de Desarrollo “Cartagena, Ciudad de Derechos”, relacionados con formación, empleo, incentivos para la contratación de mano de obra local y articulación con el sector productivo. Bienvenidos los programas pero llegó la hora de medirlos. ¿Cuántos empleos han producido? ¿Cuántos fueron para cartageneros? ¿Cuántos jóvenes consiguieron trabajo? ¿Cuántas mujeres fueron vinculadas? ¿Cuántos empleos son permanentes? ¿Cuántas empresas que recibieron incentivos contrataron efectivamente mano de obra local?
El empleo no se mide con discursos. Se mide con personas trabajando. También es cierto que Cartagena registra una tasa de informalidad de 48,1%, inferior a la de otras capitales de la región Caribe. Pero este indicador debe analizarse junto con el desempleo. Una menor informalidad entre quienes están ocupados no elimina el problema de quienes no consiguen trabajo, por eso sería un error presentar una sola cifra como solución de todo el mercado laboral.
La discusión real está en otra parte. Cartagena necesita que su riqueza produzca más oportunidades para quienes viven aquí. No basta con que la ciudad sea atractiva para el turista si no resulta suficientemente incluyente para el cartagenero. No basta con que lleguen cruceros si los jóvenes siguen buscando empleo, con que los hoteles estén llenos si los habitantes de los barrios no encuentran oportunidades, no basta con que el Centro Histórico deslumbre si en muchos hogares la preocupación sigue siendo cómo conseguir el ingreso del próximo mes. No basta con una ciudad bonita para fotografiar. Hace falta una ciudad capaz de generar empleo.
El verdadero esplendor de Cartagena no debería medirse únicamente desde la mirada del visitante. Debería medirse desde la mesa de una familia. Desde la hoja de vida de un joven. Desde el salario de un trabajador. Desde la oportunidad de una madre cabeza de hogar. Desde la posibilidad de que un cartagenero pueda construir su futuro sin tener que abandonar su ciudad para encontrar trabajo.
Por eso la frase puede seguir siendo atractiva para una campaña de ciudad, para una estrategia turística o para un discurso institucional. Pero las cifras ponen sobre la mesa una realidad que no puede ignorarse. 13,6% de desempleo. 64.000 personas desocupadas. 25,4% de desempleo juvenil. Esos números también son Cartagena y mientras miles de ciudadanos esperan una oportunidad, queda una pregunta que merece una respuesta pública, concreta y medible: ¿Cuál brillo y cuál esplendor, si el empleo todavía no llega a todos los hogares de Cartagena?

