“…Nuestro país es proclive a aprovechar cualquier situación para caerle al caído, y cada quien opina para su acomodo político o social…”
Normalmente, nuestro país no recibe noticias halagadoras que puedan alimentar positivamente el cuerpo humano. Ahora, el estribillo de la noticia merodea a Colpensiones, al darse a conocer sucesos y cifras que indican que algo anda mal y que no alcanza la plata para pagar las mesadas de este año, noticia que, por supuesto, cayó como pedrada en la frente para los jubilados.
Ahora, el “show” de la política recayó en Carlos René Montoya Muñoz, el efímero ex director de Colpensiones, quien solamente duró tres días en el cargo, ya que el presidente de la República, Abelardo de la Espriella, le solicitó la renuncia por la desafortunada presentación que el susodicho intentó desarrollar el pasado miércoles 23 de 2026 ante la Comisión Séptima del Senado. Dos días después, anunció a su reemplazo: Beatriz Eugenia Vélez Vengochea, quien, según su hoja de vida, tiene experiencia en temas de seguridad social.
El abogado de marras, con varias especializaciones en negociación y manejo de conflictos, evidenció dificultades de expresión, aparentemente por desconocimiento del temario, al intentar responder asuntos fundamentales relacionados con el funcionamiento, el presupuesto, los recursos faltantes de Colpensiones y las soluciones a esos problemas que enlodan el sistema pensional.
Normalmente, ante ese tipo de situaciones, cuando se aparenta una incapacidad mental repentina, los psiquiatras lo encasillan como un evento psicológico o fisiológico y lo denominan pánico escénico, producto no de la incapacidad intelectual del funcionario, sino del lugar donde desarrolla su intervención. Es normal quedarse en blanco, y más cuando a su diestra y siniestra están tigres y jaguares de la política que intentaron destrozarlo políticamente, como efectivamente sucedió.
Lo cierto es que el presidente ha debido estudiar el caso detenidamente y no manchar de tajo la hoja de vida de un profesional que, por efectos del síndrome de pánico, el pobre Carlos René liberó grandes cantidades de cortisol y adrenalina, del tamaño de la represa de Urrá, que lo deben tener internado en una clínica de reposo con trastorno de ansiedad social.
Nuestro país es proclive a aprovechar cualquier situación para caerle al caído, y cada quien opina para su acomodo político o social. Pero dicha situación, es decir, los problemas económicos y el déficit o, en su defecto, el faltante presupuestal, se sabía desde cuando se dio a conocer el presupuesto asignado a la entidad para la vigencia 2026.
El problema no es el faltante, ya que de algún lado saldrá el dinero. Lo que debemos saber son las razones de dicha situación, y ello se debió a la mala planificación presupuestal del año 2026, ya que para cancelar las pensiones de todo el año se proyectó un presupuesto de $58 billones, tomando como base un posible aumento o incremento ficticio del salario mínimo del 7,5 %, pero, como es conocido, este fue del 23,7 %. Esto representó un faltante de hasta $5,4 billones, que pone en riesgo el pago de las pensiones de diciembre, la mesada 13 y la prima de Navidad.
Otro factor macroeconómico importante tiene que ver con el salario mínimo, ya que aproximadamente el 61 % de las pensiones que paga Colpensiones está ligado a dicha variable. Esta fue una falla garrafal de Planeación Nacional por no haberse previsto y corregido oportunamente.
En Colombia, el Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS) está administrado por cuatro fondos de pensiones privados: Porvenir, Protección, Colfondos y Skandia. Estos están manejando el ahorro pensional de más de 33 millones de colombianos, divididos entre el régimen público, con aproximadamente 7 millones en Colpensiones, y los fondos privados, con más de 26 millones de afiliados al RAIS.
Para mayor información, podemos explicar que el fondo de pensiones y cesantías Porvenir pertenece al Grupo Aval, cuyo propietario es el empresario colombiano Luis Carlos Sarmiento Angulo. Protección pertenece a Suramericana, del Grupo de Inversiones Suramericana (SURA), un holding colombiano que tiene oficinas en 15 países. Colfondos es controlado por la empresa chilena AFP Habitat, una sociedad anónima con más de 3 millones de usuarios y que administra recursos por más de 50 billones de pesos. Skandia, por su parte, inició sus actividades en Colombia en 1953 y en 2006 se fusionó con la entidad sudafricana Old Mutual.
Todos con grandes ganancias solamente para el sector privado y cero pesos para los pensionados, y la única salida que le queda al actual Gobierno es reasignar más recursos a Colpensiones, que no genera ganancias, y así garantizar el pago de los jubilados.

