Cada 24 de julio, Colombia se detiene a mirar hacia el horizonte donde el mar abraza el cielo y nuestros ríos se extienden como venas vivas por la geografía del país. Es el día en que rendimos tributo a quienes, durante años, han custodiado ese azul inmenso con alma de acero y corazón de patria: la Armada Nacional de Colombia.
Hoy más que una celebración, es un acto de gratitud. Porque detrás de cada insignia hay una historia, un sacrificio silencioso, un juramento que no se rompe ni con el viento ni con la guerra. La Armada no solo ha sido escudo de la soberanía, sino también faro de esperanza para miles de colombianos que, en las costas, en las riberas, en las sabanas, han sentido el respaldo firme de quienes visten de azul.

En medio de esta conmemoración, elevamos un homenaje profundo, sentido y sincero a la Primera Brigada de Infantería de Marina, con sede en Corozal, Sucre. Allí, donde el sol sabanero calienta la tierra y la historia se respira en cada esquina, late el corazón de una unidad que ha sabido interpretar con honor su papel en la defensa de la vida, la paz y la institucionalidad en regiones tan desafiantes como Sucre, Córdoba, Bolívar, Atlántico, parte de Antioquia y los márgenes del río Magdalena.
No es tarea fácil, y sin embargo, lo han hecho con valentía y determinación. Desde el Batallón de Infantería de Marina No. 14, pasando por el BACAIM, hasta el GAULA Militar de Infantería de Marina, cada soldado, suboficial y oficial ha asumido su deber con una mezcla de temple y ternura. Porque proteger a la patria no solo implica empuñar un fusil; también es tender la mano, abrazar al campesino, jugar con los niños, consolar a la madre asustada.
Hoy queremos nombrar a los que, desde su liderazgo, han sido ejemplo de entrega total:
- Coronel IM Nelson Albeiro Cano Holguín, comandante de la Primera Brigada: su liderazgo no ha sido solo estratégico, ha sido también humano, cercano, inspirador.
- Teniente IM Yerly Alexander Carreño Landazábal, comandante del BIM14: su ejemplo ha forjado generaciones de marinos con carácter y corazón.
- Capitán de Fragata ARC Javier Uribe La Rotta, comandante del BACAIM: por su disciplina serena y su pasión por el deber bien cumplido.
- Mayor IM Jorge Sabogal, comandante del GAULA Militar: por enfrentar sin tregua el secuestro y la extorsión con una fuerza que nace del amor a la gente.
A todos ellos, y a cada uno de los hombres y mujeres que integran esta gran familia azul, solo nos queda decirles: gracias. Gracias por custodiar nuestras madrugadas cuando dormimos, por estar donde otros no quieren estar, por convertir el uniforme en un acto cotidiano de dignidad.
Cada paso que dan en la ribera, cada patrullaje en el río, cada operación exitosa, es una victoria silenciosa contra el miedo. Son los héroes anónimos que escriben con su vida una historia de coraje que pocas veces se cuenta, pero que todos debemos reconocer.

Cumplir 202 años no es solo acumular historia. Es demostrar que la fe en Colombia está viva. Que la patria se sostiene porque hay quienes la sostienen. Y que, aunque los tiempos cambien y las amenazas se transformen, hay principios que no se negocian: el honor, la lealtad, la vocación de servicio.
Desde estas tierras sabaneras, cuna de luchas y cantares, les enviamos no solo un saludo: les enviamos el alma en forma de gratitud. Que cada gota de sudor, cada noche de vigilia, cada momento lejos de sus hogares, encuentre eco en esta palabra que lo dice todo: ¡Gracias! ¡Feliz aniversario, Armada Nacional! Que el viento sople siempre a su favor, y que el azul que los viste siga siendo símbolo de grandeza, paz y amor por esta patria que tanto los necesita.



