El ensayista y crítico inglés, Eric Arthur Blair, conocido con el seudónimo de, George Orwell, escribió la obra, 1984, en la cual describe una sociedad controlada por un partido único, que ejerce estricta supervisión sobre sus ciudadanos y maneja altos grados de censura. El protagonista del libro es, Winston Smith, un ciudadano común que trabaja para el Ministerio de la Verdad, el cual se ocupa de las mentiras. En toda la ciudad, hay carteles que dicen: “el Gran Hermano te vigila”. La Policía del Pensamiento es la encargada de supervisar la forma de pensar de las personas y de sancionar a quienes no lo hagan como dice el partido. Este modelo de sociedad, al cual se le llama Orwelliano, es el modelo al cual no están llevando los globalistas.
El totalitarismo se toma a Estados Unidos. La persecución que estamos viendo por parte de las grandes plataformas tecnológicas (big tech) contra el presidente, Donald Trump, ha sacado a la luz pública algo que se venía diciendo desde hace unos años: los propietarios de estas nuevas tecnologías pagan muy bajos impuestos, tienen ganancias muy elevadas y cada vez más controlan el poder político. El presidente actual de esa nación ha sido censurado y es sujeto de ataques despiadados por parte de sus contradictores.
Líderes políticos de diferentes partes del mundo han mostrado su preocupación y han rechazado la conducta de las plataformas Twitter, Apple, Amazon, Facebook y Youtube. Entre ellos, la canciller alemana, Angela Merkel, manifestó que son los legisladores quienes deben regular el derecho fundamental a la libertad de expresión y no las compañías privadas de tecnologías. Además, el jefe de prensa de la cancillería alemana, Steffen Seibert, en una conferencia realizada en Berlín, sostuvo que la censura a un presidente electo democráticamente es “problemática”, puesto que no son las corporaciones privadas las llamadas de definir el alcance de los derechos humanos.
De igual forma, el Gobierno francés atacó a las grandes compañías tecnológicas. El ministro para Asuntos de la Unión Europea, Clement Beaune, expresó que estaba en “shock”, luego de ver cómo corporaciones privadas tomaban una decisión tan importante. En una entrevista realizada en Bloomberg TV, alegó que: “esto debe ser decidido por los ciudadanos, no por un CEO // se necesita una regulación pública sobre las grandes plataformas online”. Asimismo, el ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, adujo que el Estado debe ser responsable por las regulaciones, en vez de “la oligarquía digital”, porque estas corporaciones representan “una de las amenazas a la democracia”.
Los países europeos, desde hace un tiempo viene librando una batalla legal contra las grandes plataformas online y el uso de los datos personales de sus ciudadanos. Gracias a esto, en ese continente no se verán afectados con la invasión a la intimidad personal que ejecutará WhatsApp en el próximo mes de febrero. Además, en diversos casos, dichas compañías han sido sancionadas, como sucedió en Italia, donde la plataforma Apple fue condenada a pagar multas y modificar sus sistemas, a raíz de prácticas nocivas contra los consumidores, particularmente, porque tenía un sistema de actualización de software que descontinuaba intencionalmente el uso de dispositivos y obligaba al consumidor a tener que comprar regularmente modelos nuevos.
Pero lo anterior no es todo. Las grandes plataformas online también vienen censurando y sacando del mercado a las plataformas donde los usuarios pueden ejercer libremente su derecho fundamental a la libertad de expresión. Un ejemplo de esto lo estamos viendo con Parler, que maneja estándares de libertad apartados de ideologías políticas y que en un principio aparecía como la opción para competir contra Twitter, pero que esta semana, se vio en la necesidad de interponer una demanda contra Amazon, por haberle retirado el servicio de hospedaje de sus usuarios, toda vez que, como consecuencia de la censura al presidente Trump, gran número de personas dejaron Twitter y empezaron a migrar hacia esa plataforma.
Actualmente, las grandes plataformas online se asimilan al Ministerio de la Verdad descrito en la novela de George Orwell, vistas dentro de la estructura del nuevo orden mundial y gobierno único promovido por los globalistas.
Sumado a lo expuesto, lo que estamos viendo con el establishment norteamericano es preocupante. El Partido Demócrata controla la Cámara, el Senado, la Presidencia, el sector bancario y el sector de las tecnologías. Sólo queda el poder judicial, respecto del cual, Nancy Pelosi ha manifestado que propondrán una reforma a la Suprema Corte con el fin de ampliar el número de magistrados. Lógicamente, su propósito es introducir jueces afines a sus intereses y quedarse con las mayorías, para terminar de controlar todo el poder público. Así, cada vez más, este nuevo Gobierno americano trata de imitar las formas del Gobierno chino, que es el modelo pretendido por el globalismo, al mejor estilo de la novela de Orwell.

