«La libertad de información es la base de toda democracia» dice una máxima común en el ejercicio del periodismo; una frase que permite apreciar su importancia en la sociedad; sin embargo, en la actualidad, tal vez más que en cualquier otra época de la historia, la labor de los periodistas está siendo amenazada.
En nuestro país, por ejemplo, el escenario para su ejercicio es preocupante. A pesar de que la Constitución Política manifiesta expresamente en su Artículo 73: «La actividad periodística gozará de protección para garantizar su libertad e independencia profesional», Colombia ocupó el puesto 130 entre 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de 2020 y, en Latinoamérica, solo 4 países presentan condiciones inferiores: México, Venezuela, Honduras y Cuba.
Esta medición, elaborada desde 2002 por la organización independiente ´Reporteros Sin Fronteras´, parte de la valoración de criterios como el pluralismo, la independencia de los medios de comunicación, la calidad del marco legal y la seguridad de los periodistas en sus países y regiones, entre otros. A estas consideraciones se suman la falta de ética y preparación que permean los medios de comunicación, las deficiencias de la academia y la mala remuneración, al igual que la información sin contexto, la necesidad de inmediatez, la generación descontrolada de fuentes de información y la pereza mental que llegaron con las nuevas tecnologías.
La batalla contra los antiguos males está en curso y se lleva a cabo desde siempre; no obstante, es necesario atacar de inmediato a esos males del siglo XXI para evitar que se sigan replicando, a partir de ideas sencillas como:
- Devolver a la ciudadanía la credibilidad en los periodistas y su labor.
- Incentivar su interés por saber y por informarse.
- Reconstruir las fronteras entre espectáculo e información y entre narración y comentarios.
- Crear nuevos y mejores modos de informar.
- Proteger al público de la necesidad de inmediatez, la escasa concentración y la facilidad de acceso a diferentes contenidos que le lleva a consumir noticias falsas (fake news).
Concentremos entonces nuestros esfuerzos como periodistas y trabajemos unidos para transformar esos elementos que hoy nos amenazan en acciones positivas para la sociedad. Tal vez retomar esas ganas de informar que llevaron a Manuel del Socorro Rodríguez a sacar, aquel 9 de febrero de 1791, en Santa Fe de Bogotá, la primera edición de «Papel Periódico» gracias a la cual celebramos hoy el Día del Periodista Colombiano, sea la clave para lograrlo.
«Aunque se sufre como un perro, no hay mejor oficio que el periodismo» expresó Gabriel García Márquez durante un congreso de la prensa, en la ciudad de Los Ángeles, en 1996; una frase maravillosa que refleja con precisión la labor del periodista; una labor en la cual la vida y los valores se arriesgan mucho, las ganancias económicas se ven poco, el reconocimiento es ocasional y la paz interior por hacer una verdadera diferencia en la construcción de una sociedad mejor y más justa es la verdadera recompensa. No en vano Supermán decidió ser periodista. Feliz día, colegas.


