Es reconfortante para el ser humano hacer memoria histórica. Normalmente ello lo efectuamos para tener presente las historias pasadas, buenas, regulares y malas. De la misma manera nos sirve para recordar el sufrimiento y dolor del entorno y de las víctimas, especialmente en el caso del peaje La Caimanera, ubicado entre los municipios de Coveñas y Tolú.
Como parte de esa memoria histórica, recordaremos que un vicepresidente usufrutuando funciones de ministro de obras públicas y director emérito de la ANI, coadyuvaron para que se impulsara el desarrollo y la integración regional entre los departamentos de Antioquia, Córdoba, Sucre y Bolívar, con la denominada Ruta al Mar, que más tarde entraría a lo que se llamaría “un Pacto Territorial por el Golfo de Morrosquillo”.
Para dicha construcción vial, se firmó el contrato de concesión No 016 del 14 de octubre del año 2015, iniciando en Antioquia exactamente en la ruta 25 en el sentido Sur-Norte, pasando por Caucasia, Planeta Rica, Pueblo Nuevo y la Y, en el departamento de Sucre con Coveñas, Tolú, Toluviejo y San Onofre, culminando en María la Baja y Cruz del Viso en el departamento de Bolívar.
¿Quién en su sabio entender opinaría que ello no es desarrollo? Pero las cosas terminan siempre como ha sucedido en muchas vías financiadas por el estado, sin iniciar, mal construidas o no terminadas, con impuestos directos pagados por los contribuyentes como es el caso de Sucre y sus entornos turísticos, con la instalación del peaje La Caimanera, ubicado en el PR 41+150, entre los municipios de Tolú y Coveñas, que inició su operación del cobro desproporcionado a las 6:00 a.m. del sábado 30 de julio del 2016.
Esta desacertada decisión ha generado preocupación por las innumerables implicaciones de dicho peaje, en especial con las afectaciones en el desarrollo económico de la región ya que estos impuestos regresivos han aumentado el costo de desplazamiento, no solo de turistas, sino de los transportadores en general, y ha sido conjuntamente con la pandemia, unos de los factores que ha incidido en la no generación de empleo, preocupante por el nivel de desarrollo de la región, olvidada en el tiempo, por los continuos actos de corrupción y la desatención impávida del Estado, que en vez de facilitar su desarrollo lo estanca con un peaje, que no ha solucionado nada de lo prometido, como es la de mantener la vía en buen estado.
En las diferentes “Mesas Ampliadas de Seguimiento al Pacto Territorial por el Golfo de Morrosquillo”, se ha pedido evaluar su negativo impacto económico y ambiental y su irremediable traslado o reubicación, a más de bajarle las tarifas para que el Golfo, pueda ejercer la evolución turística que se merece por ser el sector uno de los más importantes de nuestra economía, pero según la tabla de actualización publicada por el Invías, vigente hasta el 15 de enero de 2022 con el aumento es de 1,61% (IPC), calculado por el Dane en 2020, estas tarifas quedaron de la siguiente manera:
Automóviles, camperos y camionetas Categoría 1 $ 13.000.oo, Buses Categoría 2; Camiones pequeños de dos ejes Categoría 3; Camiones grandes de dos ejes Categoría 4 y Camiones de tres ejes Categoría 5 $19.200.oo
Como para suavizar el impacto, INVÍAS asegura “brindar seguridad en las vías a los viajeros y usuarios”, aseguran que en el sector encuentran los servicios de ambulancia, grúa y carro taller. Seguramente están en los principales corredores nacionales, pero en la “trocha” Tolú-Coveñas, podrán ser fantasmas imaginarios.
Mientras los funcionarios de escritorio que “deciden” donde colocar los peajes de la infamia, sin importar los costos sociales, económicos y humanos que sufre la gente del común, los hoteleros y turistas nacionales y extranjeros que visitan las paradisiacas playas del Golfo de Morrosquillo, critican el deplorable estado de la vía, sus reparcheos insulsos y los altos costos de los peajes.
Nuestra clase política, a excepción de unos cuantos, se ha mostrado impávida ante semejante desafuero de nuestro estado y no ha habido fuerza que motive el traslado o reubicación del peaje, a pesar de las múltiples protestas de todos los sectores afectados. Mientras, al susodicho vice, le hicieron conejo en su aspiración presidencial. Ese es mi país…sin corazón ni sentimiento…




