A partir del 14 de diciembre del 2021 hasta terminadas las elecciones de congresistas el próximo 13 de marzo y la presidencial que se celebrará el 29 de mayo de 2022, las principales redes sociales entre las que tenemos, Facebook, Instagram, WhatsApp, Messenger, Instagram, WeChat, TikTok, QQ, Douyin, Sina, Weibo, Telegram, Snapchat y Twitter, estarán inundadas de imágenes, discursos y propaganda de los candidatos.
Cuando esa avalancha se apodere por completo el país, enriquecerá la democracia si es utilizada correctamente, siempre y cuando sea apartada la “propaganda negra”.
Los candidatos tendrán la oportunidad de exponer con claridad y sin rasgos de politiquería sus propuestas y los portales políticos de los candidatos manejados por periodistas o personas del común, tendrán la responsabilidad de darles a conocer al elector cuales son sus principales propuestas, veraces, cumplibles y resaltando su imagen.
La saturación de las redes mencionadas será un hecho incontrolable, por ello, la veracidad deberá primar a fin de evitar que los cibernautas tomen la decisión de bloquear a los desinformantes.
El escenario que veremos tendrá muchos matices de políticos y politicastros que saben hacer su oficio, producto de la experiencia en “la arena política”. Ellos usan, para convencer, el poder y alcance de la palabra, desde cuando inician hasta cuando terminan sus discursos.
En ciertas ocasiones expresamos que “una imagen vale más que mil palabras”, pero cuando la palabra es usada para causar dolor, obtener prebendas o maltratar a un contrincante, puede causar un daño inconmensurable y demoledor producto de la ira y el resentimiento, propio de algunos de nuestros compatriotas.
Los políticos avezados se preparan, antes de entrar al ruedo, de lo que sucede en el entorno dónde se van a presentar,…que les falta,…que necesitan,…que pueden prometer, y así exponer o tratar de enunciar la fórmula que la población está esperando, con las palabras indicadas, precisas y certeras.
No se puede llegar a un escenario a improvisar ya que por mucha experiencia que se tenga, el momento les puede “pasar factura” haciendo “el oso” delante de la multitud, la prensa escrita o la radio.
El político profesional tiene su “cuadrilla de preparación” que son los encargados de darle las informaciones e instrucciones de lo que debe decir de acuerdo a lo que ya han investigado, Si es en plaza pública, el discurso debe ser político o veintejuliero, en las universidades, académicos, cuidándose de posturas exageradas de derecha o izquierda, en las comunes reuniones de barrio, es fácil prometer y prometer, en iglesias, darse golpes de pecho, extender los brazos y santiguarse con cara de no pecador y que es adepto a dicha religión.
A cada uno de esos sectores se les va inyectado un poco de todo, con un léxico contundente que va subiendo de voltaje a medida que el orador observa el comportamiento del auditorio.
Quién de los mártires votantes de nuestra querida Colombia no ha escuchado un inicio de reunión o de entrevista con las siguientes frases de cajón… “Hermanos y hermanas, compañeros y compañeras”,… “Muy buenas noches a todos. Aquí estamos, para demostrarles mi cariño y el sentimiento que tengo con cada uno de ustedes mis compatriotas”… “…mi presencia en ésta hermosa ciudad tiene como fin traerles la solución a sus necesidades, sin politiquería…con mi plan de gobierno vamos a mejorar el nivel de vida de ustedes mis queridos hermanos…” “ustedes en forma espontánea, sin dadivas y de diferentes rincones de nuestra patria, asistieron a ésta esplendorosa concentración”… “con el voto de ustedes conseguiremos el triunfo…y tendrán un amigo, no solo de hoy…sino para toda una vida…” “…con mi compañero de fórmula hemos formalizado un acuerdo programático…”
El político sabe que cada discurso tiene un objetivo específico y cada escenario requiere de una retórica con argumentos sin extralimitarse en la xenofobia y el racismo. Muy a pesar, algunos candidatos o partidos que desean aumentar sus electores, utilizan propuestas radicales, rayando en posturas neo-populistas en contra de extranjeros o de grupos étnicos que el político considera no pertenecen a su estirpe, llegando, inclusive, a esbozar propuestas con altos índices de odio.
Preocupa actualmente los fuertes discursos entre contrincantes, que no son políticos, sino, de rencor que no le aportan absolutamente nada a la democracia y mucho menos a la tranquilidad el país, cuando en estos momentos de incertidumbre y de polarización, es cuando se deben atemperar, tanto del que ostenta el poder y no lo quiere soltar y el que quiere acceder a él a como dé lugar. La lucha política apenas inicia….esperamos sabiduría y no guerra verbal….



