La festividad que envuelve a Cartagena de Indias cada 2 de febrero, en honor a la Virgen de la Candelaria, tiene sus raíces en una rica historia de devoción y tradición. La veneración a esta advocación mariana se remonta a siglos atrás, consolidándose como un pilar fundamental de la identidad cultural de la ciudad heroica.
La devoción a la Virgen de la Candelaria tiene sus orígenes en la tradición católica, específicamente en la celebración de la presentación de Jesús en el Templo y la purificación de la Virgen María, cuarenta días después del nacimiento de Cristo. A lo largo de los siglos, esta advocación mariana se arraigó en la fe de los habitantes de Cartagena de Indias, convirtiéndose en un símbolo de protección y guía espiritual.
La imagen de la Virgen de la Candelaria, venerada en varias iglesias históricas de la ciudad, se ha convertido en un ícono venerado por generaciones. Su presencia ha sido testigo de momentos significativos en la historia de Cartagena, desde tiempos coloniales hasta la actualidad.
La celebración de la Virgen de la Candelaria en la capital de Bolívar, es un testimonio vivo de la profunda conexión entre la fe, la tradición y la comunidad en la ensoñadora ciudad heroica.
Como parte arraigada de su cultura, los habitantes participan en una tradicional peregrinación al Convento de la Candelaria en el Cerro de La Popa, la única elevación que se alza en la ciudad. En este lugar sagrado, se congregan para recitar rosarios, asistir a la misa, disfrutar de un reconfortante desayuno y sumergirse en las tradiciones. No solo como acto de fe, sino también como expresión de gratitud, algunos fieles cumplen con promesas hechas a la patrona de Cartagena, agradeciendo las bendiciones recibidas con gestos de devoción y entrega.

