- Militar destacado condecorado con medalla de honor
- Salvavidas y buzo profesional de la Armada de Colombia
- Abogado con especialización en derecho administrativo
- Diplomado en derechos humanos.
- Gran ser humano
- Padre de tres hijos; todos profesionales y con residencia en Europa
En 1966 en una lejana isla de Cartagena de Indias, en medio del Caribe colombiano, nació el heroico comandante del Cuerpo de Bomberos Joel Barrios Zúñiga. El lugar se conoce como Isla Fuerte donde la falta de agua potable y energía eléctrica, marcaron los primeros años de su vida, pero también forjaron habilidades y destrezas que más tarde demostrarían ser fundamentales en su vida.

En su primer viaje desde la penumbra de su isla hasta la fantástica capital de Bolívar, Joel, el hijo de Efrén y Doña Petrona (QEPD), experimentó con apenas ocho años de edad un contraste de colores y sonidos que marcaron para siempre su perspectiva y le mostraron un mundo que para él no existía. “Yo pensaba que el mundo era como yo lo veía en la isla. allá no había luz, y obvio cada niño sabía dónde estaba cada piedra en cada calle, corriendo en la penumbra como si fuera algo natural. La llegada a Cartagena, llena de luces marcó un cambio trascendental en mi vida sobre lo que era el mundo. Yo no entendía porque siendo de noche todo se veía tan claro”.
Llegó al barrio Olaya Herrera, un lugar marginado que lo recibió con los brazos abiertos. Las luces y sombras de aquel sector, se convirtieron en un nuevo capítulo en su vida donde forjaría nuevas experiencias que le permitirían enfrentar los desafíos que moldearían su destino.
Su infancia transcurrió entre carencias, pero feliz corriendo entre la maleza, la arena de la playa y domesticando animales. Al salir por primera vez de la isla conoció una ciudad que le abrió las puertas a un mundo lleno de oportunidades y de mucha luz.
Joel, creció sumergido en las aguas, no recuerda como aprendió a nadar, pero es uno de los hombres con mayor experiencia en la especialidad de buceo y salvamento, también aprendió el arte de la pesca artesanal y ayudaba en labores agrícolas. Creció sin la presencia de su padre, pero encontró en sus tíos el apoyo y la guía necesaria para comenzar a navegar la complejidad de la vida.
Con mucho esfuerzo y sacrificio terminó su bachillerato y el servicio militar se cruzó en su camino de manera obligatoria, se destacó y fue galardonado con la medalla Juan Bautista Solarte Obando. Sus habilidades físicas y la destreza adquirida en la Isla lo llevaron a convertirse en campeón de tiro y ascender a subteniente de la vida militar.
Quería estudiar odontología pero ese sueño se desvaneció ante las realidades económicas, llevándolo a desempeñarse en diversos trabajos, desde vender fritos y jugos, cargar bultos en el mercado de Bazurto hasta realizar labores de albañilería, recolección de basuras y vigilancia a empresas. Joel también se sumergió en labores del mar, trabajaba como marino pesquero, tras estudiar internado durante un año en el Centro Náutico Pesquero del SENA.
Un encuentro con el entonces comandante del Cuerpo de Bomberos de la ciudad, Hernando Maturana, en Mamonal, marcó un cambio significativo en su vida, pues este hombre lo invitó a unirse a esa unidad de la cual años más tarde sería el comandante en jefe y la entidad que le daría todo para ser lo que es hoy. «El Cuerpo de Bomberos me permitió viajar a varios países, criar y educar a mis tres hijos, gozar desde ahora de una pensión, soy lo que soy, gracias a este Cuerpo de Bomberos al que le entregue alma, corazón y vida»
Al comienzo le tocó enfrentarse a un incendio devastador en el barrio Getsemaní de Cartagena de Indias, Joel, “Cuando yo vi ese incendio pensé que este no era un trabajo para mí”. Aquel novato pese a las dudas que tenía, superó cada emergencia, forjando así su valentía y dedicación.

Después de 28 años de servicio en el Cuerpo Oficial de Bomberos, Joel Barrios Zúñiga, presentó su renuncia con la satisfacción del deber cumplido y el orgullo de haber vivido un sueño que lo llenó de gratitud y satisfacción. Su contribución no se limitó solo a apagar fuegos; también se destacó en la formación de niños bomberitos y en la creación de estrategias para abordar la falta de cultura de prevención de incendios.
Joel Barrios, tuvo muchos momentos emotivos por los múltiples reconocimientos en su arriesgada labor, pero la vida también le presentó momentos dolorosos, como la partida de Fernandito Marimón, un niño lleno de sueños que anhelaba ser bombero, al igual que él. La tristeza invadió sus corazones cuando, apenas 15 días después de cumplir el emotivo sueño de ser comandante por un día, falleció.
El pequeño héroe, que luchó contra el cáncer con valentía y que robó los corazones de todos en el Cuerpo de Bomberos, dejó un vacío profundo. Su partida resonó como un recordatorio de la fragilidad de la vida, pero también como un legado de inspiración para todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo y compartir con él.
La muerte de Fernandito Marimón se convirtió en un momento clave en la vida de Joel Barrios Zúñiga y los demás integrantes del Cuerpo de Bomberos. Este doloroso episodio impulsó la creación de la Fundación Niños del Barrio, un proyecto destinado a ayudar a los más desprotegidos en honor al valiente niño que soñaba con ser bombero.
La historia de Joel Barrios Zúñiga se teje con hilos de luz y sombras, con momentos de transformación y dolor, pero también con un compromiso indeleble hacia la noble tarea de salvar vidas y hacer de Cartagena de Indias un lugar más seguro.
A sus 57 años, Joel Barrios Zúñiga, agradece las bendiciones de Dios y se proyecta en escenarios educativos compartiendo su vasta experiencia con las nuevas generaciones.

En los tejidos de la vida de Joel Barrios Zúñiga se entrelazan experiencias que van más allá de las llamas que enfrentó como bombero donde le tocó conocer bien a fondo el fuego para poder vencerlo.
Joel es un hombre de fe. Nació al lado de una iglesia cristiana, donde desde pequeño escuchaba la palabra de Dios, más tarde entendió que ese ser supremo que tocó su corazón, suplía la ausencia de su progenitor que lo abandonó en el vientre de Doña Petrona donde se gestaban dos bebes. “Era mello con otro barón, que desafortunadamente murió al momento del parto”.
La vida de Joel no solo está marcada por la vocación bomberil, sino también por el reencuentro con su padre. Años después de ser abandonado, su progenitor reconoció su error, y antes de partir de este mundo, Joel, tuvo la oportunidad de conocerlo y entender las complejidades de su propia historia. Conoció a sus 11 hermanos por parte de padre con los que hoy tiene una verdadera hermandad.
En 1995, ingresó al Cuerpo de Bomberos de Cartagena, marcando el inicio de una carrera dedicada a la noble tarea de salvar vidas y proteger bienes.

El 2008 trajo consigo uno de los momentos más significativos: Joel Barrios Zúñiga se convirtió en comandante del Cuerpo de Bomberos de Cartagena, un logro extraordinario en una ciudad de tan vital importancia para el mundo. Ser el líder de un equipo encargado de salvaguardar vidas y bienes una gran responsabilidad que abrazó con dedicación y honor. Luego tuvo la gran oportunidad de estudiar derecho con especialización en lo administrativo. También hizo un diplomado en derechos humanos y se gradúo como buzo gracias a un convenio con la Armada de Colombia.
Con la convicción de que cuidar la vida y los bienes de la gente es una tarea extraordinaria, Joel y su equipo de bomberos atendieron emergencias con las manos limpias y un compromiso indeleble.
Su labor no solo es un acto heroico, sino también una demostración de que, ante las llamas y las aguas profundas, la valentía y la fe pueden alumbrar caminos de esperanza y resiliencia. La historia de Joel Barrios Zúñiga es un testimonio de que, incluso en las situaciones más desafiantes, la luz puede emerger de la oscuridad.



