- Saade acusa a Benedetti y Sarabia tras suspensión por caso pasaportes
La más reciente tormenta política que sacude a la Casa de Nariño involucra al jefe de despacho del presidente Gustavo Petro, Alfredo Saade, quien fue suspendido tres meses por la Procuraduría General de la Nación. La decisión, firmada por tres procuradores instructores, se basa en las presuntas injerencias indebidas del funcionario en el escándalo por la contratación de pasaportes.
Pero la sanción no se quedó en el ámbito legal. Saade respondió de forma directa y explosiva, sugiriendo un entramado político detrás de su salida: “¿El procurador me saca del lado del presidente Petro por orden de Benedetti y sus secuaces?”, cuestionó en un comunicado divulgado en sus redes sociales.
El alto funcionario, cercano al círculo presidencial y figura política clave del Pacto Histórico, también insinuó la posible participación del entorno de Laura Sarabia, actual directora del Departamento Administrativo de la Presidencia. “¿El esposo de Laura Sarabia que trabaja en la Procuraduría intervino?”, se preguntó, mientras lanzaba duras críticas contra el ministro del Interior, Armando Benedetti, quien negó cualquier participación en el fallo: “Nada tengo que ver con tu salida o la sanción de la Procuraduría. Nunca quise que te fueras. Entiendo tu reacción, pero no mires para acá”, declaró Benedetti.
La decisión de la Procuraduría se tomó, según fuentes cercanas al proceso, por considerar que Saade representaba un riesgo para la continuidad de las investigaciones, al presuntamente mantener funciones en su cargo sin haber presentado renuncia formal. El expediente incluye testimonios que refuerzan la hipótesis de una conducta irregular por parte del jefe de despacho, aunque Saade insiste en que se trata de una persecución política.
“Me fue violado el debido proceso. Esto apenas comienza y todo saldrá a la luz. ¿Me están haciendo lo mismo que a Petro en su época? La historia lo dirá”, agregó el sancionado, en tono desafiante.
El caso de los pasaportes ya ha generado tensiones internas en el gobierno de Petro, con pugnas evidentes entre figuras del gabinete, filtraciones y choques entre las cabezas del poder Ejecutivo y los organismos de control. La suspensión de Saade, un pastor evangélico que ascendió políticamente bajo el ala del progresismo petrista, podría agudizar la crisis interna del Gobierno.
Mientras la Procuraduría insiste en que su actuar responde a criterios técnicos, el trasfondo político parece inevitable. La pregunta que hoy se hacen sectores del oficialismo y la oposición es: ¿Está siendo instrumentalizado el Ministerio Público para reconfigurar el entorno del presidente Petro?

