“No me venga con amenazas, no le tengo miedo”. La polémica en Cartagena de Indias se encendió este martes luego de que el periodista Luis Carlos Vélez lanzara duras críticas contra el alcalde Dumek Turbay, cuestionando no solo la sorpresiva cancelación de su viaje a Estados Unidos —donde tenía previsto reunirse con parlamentarios—, sino también la forma como se estarían manejando los contratos en la administración distrital. «El no tomar una postura en este momento tan claro contra el narcotráfico en el país, es simplemente estar del lado de los malos. Usted de que lado está?, cuestionó Vélez.
De manera contundente dijo: “No me venga con las amenazas que usted le hace a la prensa local. Yo no le tengo ningún tipo de miedo. yo he sido de los que cuestiona lo que se dice en la ciudad sobre cómo se entregan los contratos en la ciudad… hasta ahora usted está limpio en eso, hasta ahora, yo sigo con dudas como cualquier colombiano. Yo sigo con dudas”.
El comunicador también fue más allá al cuestionar las verdaderas motivaciones políticas del alcalde y lo instó a definirse con claridad frente a la ciudadanía: “Quisiéramos saber cuál es su verdadera postura y cuáles son sus verdaderas motivaciones. Los cartageneros y colombianos merecen que usted les diga de qué lado está. Los cartageneros le agradecen las cosas que viene haciendo por la ciudad, si, porque hemos tenido administraciones nefastas en donde no pasa nada en Cartagena. Bueno como es que dicen: en tierra de ciegos, el tuerto es el rey”.
Las declaraciones del periodista ponen nuevamente sobre la mesa las dudas sobre la contratación pública en Cartagena, un tema que viene generado controversias y que son de conocimiento de los entes de control y la Fiscalía General de la Nación. Vélez subrayó que persisten los cuestionamientos sobre los procesos de adjudicación de contratos y la falta de confianza ciudadana en sus gobernantes.
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El rifirrafe entre Vélez y Turbay revela una fractura más profunda: la distancia entre una ciudadanía que exige resultados y transparencia, y una administración que busca proyectar una imagen de gestión eficiente en medio de críticas y sospechas.



