Lo que comenzó como una frustración deportiva tras el empate del Real Cartagena contra el Real Cundinamarca, se transformó en una noche de terror y violencia que ha conmocionado a la capital de Bolívar. Un grupo de fanáticos desadaptados de la barra «Rebelión Auriverde Norte» desató un infierno de ataques, robos y vandalismo en las inmediaciones del estadio Jaime Morón León.
En una medida sin precedentes, el Instituto Distrital de Deportes y Recreación (IDER) de Cartagena ha respondido con una sanción histórica: la barra «Rebelión Auriverde Norte» queda expulsada por dos años del estadio Jaime Morón León para cualquier partido del Real Cartagena, sea oficial o amistoso.
La decisión, catalogada como un «antes y un después» en la lucha contra la violencia futbolística, se fundamenta en la gravedad de los hechos, que incluyeron la agresión directa y repudiable a una ambulancia en servicio.
🚨 Grave Ataque a la Misión Médica: El momento de mayor indignación se produjo cuando los vándalos arremetieron contra un vehículo de emergencia que circulaba por la Avenida Pedro de Heredia. Testigos a través de videos virales narran el terror: «¡Cómo van a partir una ambulancia, hueputa!» y «¡Ay, lleva gente, marica!». Este acto no solo pone en riesgo a la tripulación médica, sino a posibles pacientes dentro del vehículo, constituyendo una flagrante violación a la Misión Médica.
Caos y Batalla Campal en las Calles
La violencia se desbordó del estadio Jaime Morón León minutos antes del pitazo final, cuando los fanáticos comenzaron a arrojar objetos a la cancha. Afuera del escenario fue de batalla campal:
- Atracos Masivos: En un acto que los testigos describieron como el ataque de una «manada de víboras hambrientas», los agresores interceptaron a motociclistas, los derribaron y les arrebataron sus pertenencias en medio del caos vial.
- Ataque al Transporte Público: Varios buses de Transcaribe (SITM) fueron blanco de pedradas y objetos contundentes, dejando múltiples vidrios rotos y varios pasajeros lesionados.
- Vandalismo Vial: Los desadaptados destrozaron y dispersaron vallas de seguridad en la Avenida Pedro de Heredia, bloqueando el tráfico y generando un riesgo para la integridad de los conductores.
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Pese al bochornoso panorama, la nota positiva la dieron otros seguidores del Real Cartagena que, en un gesto de civismo, auxiliaron a los motociclistas víctimas de los robos y repudiaron la violencia. Estos hechos demuestran que la gran mayoría de la afición rechaza y condena el actuar de los vándalos.
Las autoridades y expertos en seguridad ciudadana hacen un llamado urgente a identificar y judicializar a los responsables de estos actos que atentan contra el orden público y ponen en peligro la vida de los ciudadanos.



