La captura de Nicolás Maduro por fuerzas militares de Estados Unidos desató una reacción inmediata y contundente de China, que este domingo elevó la tensión geopolítica al exigir la “liberación inmediata” del mandatario venezolano y lanzar una advertencia directa a sus ciudadanos sobre los crecientes riesgos de seguridad en Venezuela. Para el gigante asiático, la operación estadounidense constituye una “grave amenaza para la paz en América Latina y el Caribe”.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China pidió a Washington garantizar la integridad personal de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, así como poner fin a lo que calificó como “intentos de subvertir el régimen venezolano”. Pekín insistió en que la crisis debe resolverse exclusivamente mediante el diálogo y la negociación, y no a través del uso de la fuerza.
“Las acciones de Estados Unidos suponen una clara violación del derecho internacional, de las normas básicas que rigen las relaciones entre Estados y de los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas”, advirtió el Gobierno chino, que se declaró “profundamente conmocionado” por la detención forzosa y posterior traslado de Maduro fuera del territorio venezolano.
La reacción de Pekín se produce tras una operación militar ejecutada en la madrugada del sábado en Caracas, durante la cual comandos estadounidenses capturaron a Maduro y a su esposa en medio de intensos bombardeos que se prolongaron por más de una hora sobre objetivos estratégicos en la capital y sus alrededores. Testigos reportaron fuertes explosiones y el sobrevuelo constante de aeronaves, en una de las acciones militares más impactantes registradas en Venezuela en décadas.
Según información conocida posteriormente, Maduro fue extraído del país y trasladado a Estados Unidos, donde fue recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. Allí enfrentará cargos por narcotráfico y terrorismo, lo que marca un punto de quiebre sin precedentes en la crisis venezolana y en las relaciones hemisféricas.
China fue más allá de la condena diplomática y, ante la escalada militar, tanto su Ministerio de Exteriores como la Embajada en Caracas recomendaron a los ciudadanos chinos abstenerse temporalmente de viajar a Venezuela. La advertencia responde, según Pekín, al “aumento significativo de los riesgos de seguridad” derivados de los ataques militares estadounidenses y la inestabilidad interna.
El Gobierno chino calificó la operación como un “acto hegemónico” que vulnera la soberanía de un Estado y sienta un precedente peligroso para la estabilidad regional. En ese sentido, hizo un llamado a la comunidad internacional y al Consejo de Seguridad de la ONU —que discutirá de urgencia el caso— para frenar una escalada que, según advirtió, podría tener consecuencias imprevisibles para América Latina.
Mientras Washington mantiene desplegada una fuerza de tarea naval en el Caribe y no descarta nuevas acciones, la postura de China confirma que la captura de Nicolás Maduro ya no es solo un asunto interno venezolano o bilateral entre Caracas y Estados Unidos, sino un nuevo foco de tensión global con implicaciones directas en el equilibrio geopolítico internacional.

