El primer Consejo de Seguridad del año, realizado en la Gobernación de Sucre, estuvo lejos de ser un encuentro protocolario. Se constituyó, en esencia, en una señal política e institucional clara: el departamento comienza 2026 con una hoja de ruta definida para enfrentar el delito y la violencia. La sesión fue presidida por Mileicy Barrios, secretaria del Interior, en representación de la gobernadora Lucy García Montes, y contó con una articulación amplia de la Fuerza Pública y entidades civiles, reflejando un enfoque integral de seguridad.
En el encuentro participaron la Primera Brigada de Infantería de Marina, bajo el mando del coronel Nelson Cano Holguín, el Batallón de Infantería de Marina N.° 14, comandado por la teniente coronel Yerly Carreño Landazábal, el Batallón Junín de Montería, liderado por el teniente coronel Jair José González Martínez, la Policía Nacional, la SIJIN, Gestión del Riesgo, así como representantes de las secretarías de Tránsito y Salud, entre otras dependencias. Esta presencia interinstitucional dejó claro que la seguridad ya no se concibe únicamente desde la acción armada, sino desde la prevención, la inteligencia, la reacción oportuna y la atención social.
El Consejo partió de una evaluación rigurosa del año 2025, un periodo marcado por una presión constante de estructuras criminales dedicadas al hurto, el microtráfico, la extorsión y la violencia asociada a disputas territoriales. No obstante, el balance presentado por la Gobernación destacó avances significativos: debilitamiento de organizaciones delincuenciales, captura de cabecillas y reducción de indicadores clave, especialmente en delitos contra el patrimonio económico. Estos resultados evidencian que la estrategia de trabajo articulado comenzó a mostrar efectos concretos.
Más allá del balance, el Consejo se enfocó en los retos inmediatos. Uno de los puntos neurálgicos fue la revisión de los planes de seguridad para las tradicionales Fiestas del 20 de enero en Sincelejo, eventos que concentran grandes multitudes y una intensa actividad comercial. La coordinación entre Fuerza Pública, Tránsito, Salud y Gestión del Riesgo busca prevenir que estas celebraciones se conviertan en escenarios propicios para la criminalidad o para emergencias evitables. Controles, patrullajes, planes de contingencia y monitoreo en tiempo real serán determinantes durante la jornada festiva.
Sin embargo, el dato que mayor preocupación genera es el comportamiento de la violencia en lo corrido de 2026: ya se han registrado nueve homicidios bajo la modalidad de sicariato. Aunque se trata de una cifra temprana, revela que las bandas criminales continúan utilizando la violencia selectiva como mecanismo de control territorial y ajuste de cuentas. Frente a este panorama, el compromiso asumido en el Consejo fue contundente: fortalecer a la Fuerza Pública para reducir los homicidios, atacar las rentas criminales, prevenir la violencia intrafamiliar y mejorar la seguridad vial en todo el departamento.
En este contexto, el teniente coronel Jair José González Martínez, comandante del Batallón de Infantería Liviana del Ejército con jurisdicción en ocho municipios de Sucre —San Marcos, San Benito, Majagual, Guaranda, Sucre, Caimito, El Roble y La Unión—, explicó que se ha adelantado una reorganización de las unidades mediante el despliegue de pelotones de infantería y una unidad móvil motorizada. Esta estrategia ha sido bien recibida, especialmente por el gremio ganadero, uno de los más afectados por el abigeato y la extorsión. Para 2026, el oficial anunció el fortalecimiento de los patrullajes de registro y control militar de área, así como sobrevuelos permanentes con drones de vigilancia.
El verdadero valor de este primer Consejo de Seguridad radica en que no fue una simple fotografía institucional, sino una reafirmación de gobernanza. Sucre reconoce que la criminalidad no se combate con improvisación, sino con planeación, presencia territorial y coordinación interinstitucional. Tras un 2025 marcado por retos complejos, pero también por avances en la contención del delito, este espacio se consolida como el punto de partida de un 2026 en el que el departamento no puede permitirse retrocesos.
Para los sucreños, la seguridad no es un discurso, sino una construcción diaria. Y este Consejo dejó un mensaje inequívoco: el Estado decidió comenzar el año enfrentando la realidad, no dándole la espalda.

