Una advertencia que no admite indiferencia. La Casa del Niño encendió las alarmas ante el creciente número de lesiones graves en niños, niñas y adolescentes asociadas al uso de armas de hidrogel, artefactos que, aunque se comercializan como juguetes, están dejando consecuencias médicas de alto riesgo.
Solo en diciembre de 2025 y en los primeros días de 2026, la institución atendió 16 casos de trauma ocular, de los cuales cinco estuvieron directamente relacionados con armas de hidrogel. La cifra resulta aún más preocupante al conocer que dos menores sufrieron lesiones auditivas tan severas que requirieron intervención quirúrgica, mientras que otros tres presentaron traumas oculares, que por fortuna no derivaron en pérdida visual permanente.
Especialistas advierten que estos dispositivos pueden provocar perforación del globo ocular, desprendimiento de retina y ceguera irreversible. A ello se suman riesgos menos visibles, pero igualmente graves: lesiones en oído y nariz, asfixia y obstrucciones intestinales por ingestión accidental de las bolitas de hidrogel, especialmente en niños pequeños.
La Casa del Niño subraya que estos casos no son hechos aislados. También se registran lesiones asociadas a juegos inseguros, caídas, objetos contundentes y prácticas de riesgo, escenarios que comparten un denominador común: la falta de supervisión y de entornos seguros.
“El mensaje es claro y urgente: la mayoría de estas lesiones son prevenibles”, señala la institución, que reiteró su compromiso con la protección integral de la niñez y exhortó a padres, madres y cuidadores a revisar qué tipo de juegos permiten, supervisar constantemente y priorizar la seguridad por encima del entretenimiento momentáneo.
La advertencia final es contundente: ningún juego vale la vista, el oído o la vida de un niño. La prevención no es opcional; es una responsabilidad colectiva.




