Con el objetivo de garantizar la protección de las comunidades ribereñas y el avance responsable de uno de los proyectos ambientales más importantes del país, la Gobernación de Bolívar participó en un recorrido técnico de supervisión por la bahía de Cartagena y puntos estratégicos del Canal del Dique, una jornada liderada por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y la concesionaria Ecosistemas del Dique.
Durante la visita, la gobernadora encargada de Bolívar, Juliana Solano, reafirmó el compromiso del departamento con el seguimiento permanente al megaproyecto y destacó el respaldo del gobernador Yamil Arana Padauí para que la iniciativa avance con estricto cumplimiento de los requisitos técnicos, sociales y ambientales.
“El gobernador Yamil Arana ha sido claro en que este proyecto debe salir adelante. Valoramos la voluntad de la ANI y del Gobierno Nacional de cumplir cada etapa del proceso. Confiamos en que esta obra se convierta en una de las más importantes de Latinoamérica”, señaló Solano.
La mandataria encargada enfatizó que la presencia de la Gobernación en estos espacios de verificación responde al deber institucional de velar porque las intervenciones se ejecuten con rigor técnico y con enfoque en la protección de las poblaciones que históricamente han sufrido los efectos de las inundaciones en el departamento.
Durante la jornada se verificaron los avances en las labores de dragado y mantenimiento del corredor fluvial, acciones clave para asegurar la navegabilidad del canal y disminuir los riesgos ambientales y sociales derivados de su deterioro.

Según información entregada por la ANI, el proyecto ha permitido remover más de 2,5 millones de metros cúbicos de sedimentos a lo largo del canal y adelantar trabajos de mantenimiento, rocería y limpieza en más de 120 kilómetros de diques de protección, incluyendo sectores críticos como Santa Lucía, Calamar, Gambote y Soplaviento.
Estas intervenciones buscan restaurar ecosistemas degradados y reducir la presión de sedimentos sobre la bahía de Cartagena, lo que beneficiará a más de 1,5 millones de habitantes en 19 municipios de Bolívar, Atlántico y Sucre.
Solano también subrayó el impacto preventivo que tendrá el proyecto frente a emergencias por inundaciones. “Esta intervención permitirá proteger ecosistemas estratégicos como la bahía de Cartagena y las Islas del Rosario, y al mismo tiempo reducir el riesgo de inundaciones como las que vivimos en 2010 en varios municipios de Bolívar o las registradas recientemente en Córdoba, causadas por crecientes súbitas de los ríos”, puntualizó.
Por su parte, el presidente de la ANI, Óscar Torres, destacó la coordinación institucional que ha permitido avanzar en la estructuración y ejecución del proyecto. “Trabajando de la mano con las autoridades territoriales estamos preservando el bienestar de las comunidades ribereñas. Este primer megaproyecto de restauración ambiental en Colombia y Suramérica permitirá prevenir inundaciones y recuperar ecosistemas degradados”.
- Un megaproyecto para restaurar ecosistemas y controlar el agua
El Proyecto de Restauración de los Ecosistemas Degradados del Canal del Dique abarca un área de influencia de 435 mil hectáreas, entre zonas marinas y continentales, e incluye una intervención de 115 kilómetros entre el municipio de Calamar y la bahía de Cartagena.
Entre las obras más relevantes se contempla la construcción de dos complejos de esclusas y compuertas, uno en Calamar y otro en Puerto Badel (Arjona). Estas infraestructuras permitirán regular el caudal del agua, reducir la intrusión salina, mitigar la erosión de las orillas y disminuir el ingreso de sedimentos a las bahías de Cartagena y Barbacoas.
Como parte de los requisitos ambientales para el inicio de las obras principales, el Estudio de Impacto Ambiental solicitado por la ANLA ya registra un avance del 41%. Actualmente, la consultoría contratada por la concesión adelanta la toma de muestras biológicas en campo y ha cubierto el 67% del área del proyecto durante la temporada de lluvias.
Las autoridades coincidieron en que este proyecto representa una oportunidad histórica para transformar el manejo hidráulico del Canal del Dique, restaurar ecosistemas estratégicos y fortalecer la protección de las comunidades frente a eventos climáticos extremos.



