El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó la tensión con Cuba al sugerir una posible acción militar contra la isla, una vez concluyan las operaciones estadounidenses en Irán. Durante un evento en Florida, afirmó que Washington podría “tomar el control” de Cuba con rapidez, incluso contemplando el despliegue de activos militares en el Caribe.
Las declaraciones provocaron una reacción inmediata de Miguel Díaz-Canel, quien calificó la advertencia como una amenaza grave y aseguró que Cuba defenderá su soberanía ante cualquier intento de intervención.
El cruce se produce en medio de un endurecimiento de la política estadounidense hacia La Habana. Horas antes, la Casa Blanca anunció nuevas sanciones que amplían el bloqueo económico, incluyendo restricciones a sectores estratégicos como energía, finanzas y minería, así como medidas contra entidades internacionales que mantengan vínculos con actores cubanos sancionados.
Washington sostiene que estas acciones responden a riesgos para su seguridad nacional, mientras que el Gobierno cubano las considera ilegales y responsabiliza a estas restricciones de agravar su situación económica. La escalada añade presión a una relación históricamente tensa y reaviva preocupaciones en la comunidad internacional sobre una posible confrontación en la región.



