Las cosas como son, ¡extraordinario! Es la descripción exacta de la hazaña que acaba de realizar Sincelejo como sede mundial de softbol sub-23 masculino.
Ciento veinte mil personas pasaron por los estadios sincelejanos, amén de la circulación de dinero que trajo consigo. Súmele las terapias mentales que brindó el espectáculo deportivo a propios y foráneos.
¿Aún no entienden lo que es construir tejido social? ¿No lo entienden? No hay nada que parar a explicarles a los que le apuestan al fracaso de Sincelejo, incluido el frote de manos para que no se diera el Mundial de softbol. Sigan sumidos en su amargura, que mientras tanto lo que viene es pa’lante Sincelejo. Imposible interrumpir esa racha de logros, a la que hay que apostarle para continuar, porque por fin la Alcaldía de Sincelejo está con el pueblo.
¡Organizar un Mundial y hacerlo exitosamente! Se ha dado el paso para abrir las puertas a la capital de la Sabana ante el mundo, de par en par. Lo logró un campeón, demostrado con actos: la era de oro del deporte en Sincelejo. Lo logró Yahir Fernando Acuña Cardales, con diez, aclamado. Estoy orgulloso, pecho en alto con lo que ha pasado con el Mundial de softbol sub-23 masculino de la Confederación Mundial de Béisbol y Softbol (WBSC), sudado y construido por Sincelejo.
Sin exagerar, la historia se parte en dos. Hay que saber canalizar todo lo logrado. Fueron doce selecciones de lo mejor que creyeron en Sincelejo: Japón, Australia, México, Colombia, Venezuela, Canadá, Argentina, Nueva Zelanda, Sudáfrica, República Checa, Singapur, Dinamarca. Felicitaciones especiales al campeón, Japón.
Al presidente de la WBSC, Ricardo Fraccari, además de las gracias por creer en Sincelejo, debe declararse huésped ilustre de la capital sucreña. Se calcula más, mucho más de mil visitantes extranjeros, con un gasto diario para aportar a la economía sincelejana de unos 350 dólares por persona. Treinta mil visitantes nacionales que disfrutaron de la ciudad y su deporte del 25 de abril al 3 de mayo de 2026. Agregue la vitrina de televisión y prensa mundial que “mojó” Sincelejo. La capacidad hotelera completa, al punto que Tolú y Coveñas fueron igualmente receptoras.
Este logro tiene nombre propio y es el alcalde de Sincelejo, Yahir Acuña, a quien hay que aplaudir el haberse atrevido a semejante compromiso, con impensable éxito. De verdad, qué orgullo esto que ha pasado en Sincelejo. Vienen grandes cosas. Los triunfos deben continuar.



