En Colombia, las cifras de salud mental y violencia sexual nos obligan a dejar de mirar hacia otro lado. Según registros recientes, el país enfrenta una realidad abrumadora: más de 35.000 intentos de suicidio al año y una tasa de abuso sexual que supera los 90 casos diarios, afectando principalmente a mujeres, niños y adolescentes.
Detrás de estas estadísticas se esconden, entre otras causas, las dificultades relacionales, los estigmas frente a la diversidad y las secuelas de una educación basada en el silencio, la vergüenza y la falta de herramientas claras en el hogar.
Como médica especialista en sexología clínica, he identificado que el origen de gran parte de este panorama no radica en la falta de amor o compromiso de los padres, sino en la ausencia de una orientación profesional y científica.
La idea de trabajar directamente con los cuidadores nació desde la cotidianidad: amigas y pacientes me buscaban con angustia para saber cómo enfrentar temas como la exploración sexual, el uso de pornografía, la identidad de género o el temor a la primera vez de sus hijos. Al verlas preocupadas y a sus hijos “a la deriva” respecto a su propia sexualidad, decidí enfocar mi investigación de especialización en las actitudes y vacíos que los padres enfrentan al educar a sus hijos adolescentes.
Los resultados de mi investigación, realizada en poblaciones de la Costa Caribe y Manizales, Caldas, fueron reveladores: el 100% de los padres entrevistados manifestó un interés genuino en que sus hijos reciban educación sexual, pero confesaron no saber cómo abordar el tema.
La mayoría creció en una cultura de tabúes, religiosidad y omisión, lo que generó vacíos de conocimiento que hoy desean llenar para hacerlo diferente con sus propios hijos. Reconocen que deben ser los primeros formadores, pero requieren fuentes confiables y respaldo profesional para lograrlo.
Bajo esta premisa, y desde nuestro centro de bienestar Psicomed and Soul, diseñé dos programas bandera que buscan tejer redes de crianza y transformar el miedo en conocimiento. En este espacio no trabajo sola; cuento con el respaldo de un equipo interdisciplinario de profesionales en psicología y psiquiatría, expertos en el manejo de salud mental y dinámicas familiares, garantizando un abordaje clínico integral, ético y humano.
- Un Café con los Ma-Pas
Es un programa diseñado para que padres y cuidadores adquieran herramientas de comunicación asertiva que permitan romper las barreras del silencio. Aquí no solo hablamos de prevención; también formamos a las familias en primeros auxilios psicológicos y educación sexual integral ajustada a cada etapa del desarrollo.
Brindamos pautas claras sobre consentimiento, límites físicos y digitales, además de recomendaciones para guiar a los hijos en prácticas seguras, permitiendo que la crianza deje de ser una carga incierta y se convierta en un proceso de aprendizaje compartido.
- Mentes Diversas, Espacios Seguros
El programa se enfoca exclusivamente en adolescentes. Desde la empatía y la ausencia total de juicios, les entregamos herramientas para construir vínculos sanos y fortalecer sus habilidades sociales.
Abordamos temas críticos como la diversidad, el autocuidado y la salud emocional, convirtiéndolos en sujetos activos capaces de identificar riesgos y proteger su bienestar psicológico.
Creo firmemente que la educación es la herramienta de prevención más poderosa contra las violencias y los trastornos emocionales. No solo transforma sociedades, sino que fortalece la columna vertebral de nuestra comunidad: los vínculos parentales.
Educarse hoy es labrar un camino más justo, equitativo y seguro para las generaciones que vienen. La invitación queda abierta para todos los cuidadores y jóvenes que deseen romper el ciclo del silencio. Actualmente, ofrecemos estos programas de forma presencial en la ciudad de Manizales y, próximamente, estarán disponibles en modalidad virtual.
Porque cuando nos educamos desde la ciencia, el acompañamiento profesional adecuado y el amor, el futuro de nuestras familias puede cambiar para siempre.



